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Mostrando entradas de 2013

No apto para alumnos de la ESO

La lectura de "Herejes", de Leonardo Padura, con autógrafo suyo incluido, me está gustando mucho pero avanza pausadamente. Porque leo menos de lo previsto (muchas tardes no paro en casa); porque lo estoy simultaneando con al menos otras dos novelas más (una de ellas, Muu, de David Safier, con la que tampoco avanzo demasiado); y sobre todo, porque considero que es un libro para leer despacio, con calma, pensando (en especial en el Libro de Elías) y dejando reposar.
Mientras, además de la magistral "La solterona", de Edith Wharton, he leído otras dos novelas con un denominador común. Tachaaaaaán: libros para mujeres.
1. La felicidad es un té contigo, de Mamen Sánchez. Una cómoda edición de Espasa. Me encantan el título y la portada florida, para qué negarlo.

Tiene un punto cursi, pero mencanta
¿Cómo se te ocurre tirar el dinero en eso? pensó algún familiar cercano. Porque los antecedentes que teníamos con Mamen Sánchez eran gloriosos, reconozcámoslo. Hace unos años …

Es complicado ser adulto

Exceso de tinte rubio

¿Por qué los japoneses no se han extinguido?

Llevo un tiempo desaparecido por aquí. Me han pasado varias cosas; ninguna importante, a decir verdad; pero sí lo suficiente para tenerme más ocupado de lo que quisiera.
Laboralmente, un jefe me sorprendió con una proposición deshonesta. No, no me va a poner un pisito y mantener a cambio de mis favores sexuales (que, oye, igual no era mala cosa). Nooo. Una oferta para un puesto que, me parece, tiene trampa. Es decir, una oferta trabajar como un condenado para que él ponga su firma. Lo triste es que muy posiblemente vaya a aceptar su oferta (la del trabajo). Porque en el panorama no se divisa nada mejor, me temo, y el plazo para darme a la buena vida acaba con las uvas y el Año Nuevo.
Posible ejemplar a quien mantener a cambio de un favor
Socialmente, el experimento de mezclar al acompañante de cine (¿con ciertos derechos?) con un amigo (y pretendiente insistente) no funcionó. La idea era que el amigo se diese cuenta de cual era su sitio. Ingenuo de mi, pensaba que era buena idea, que …

Cine, cine, cine; más cine por favor

Hace un tiempo, después de una temporada viendo auténticos bodrios a precios disparatados, estaba dejando de ir al cine. Mis amigos no son muy de cine y mis amigas, ya emparejadas con sus actuales maridos, tenían mejor plan y compañía. Hace poco más de un año, en una de esas medidas positivas que introduje, también decidí que, si me apetecía ir a ver una peli, superaría esa sensación de soledad que siempre me había causado la gente que iba sola al cine, que no iba a perderme algo que me gustase por estar solo, no tener con quien ir o lo que quiera que fuese.
El experimento me fue más que bien. Vi muchas películas buenas y regulares que me gustaron y no recuerdo ninguna que me dejase con mala sensación. La palma se la llevaron "Amor", las adaptaciones de los novelones del Siglo XIX ("Los miserables", "Anna Karenina", "Grandes Esperanzas"), las películas gastronómicas (en particular la dulce "El chef" y "La cocinera del presidente&…

Los años en Júpiter

¡¡¡Por fin, llegó la semana cumpleañera!!!
El tiempo vuela y nos hemos plantificado con 3,2 años si estuviéramos en Júpiter. Un crío. En la Tierra, eso se traduce en 38 añitos de nada. ¿Hay mejor edad que esta? No. No volvería atrás en el tiempo, ni querría adelantar el reloj biológico, estoy feliz como una perdiz con 19 años en cada pierna. (¿Eso no suma 57? Sólo a ratos)
Enlazando con la anterior, semana con actividades. Estuve en "Qué desastre de función", de Michael Frayn y versión de Paco Mir (que triplica en los escenarios de la capi; castellaniza nombres y españoliza algunas situaciones) en el Teatro Caser Calderón (ya no es de los helados, eso sólo en verano por lo visto, que son de temporada). Muy divertida. Divertidísima.
¿Dónde ha puesto el plato de sardinas la señora Clackett?
Iba yo algo encabronado con el universo. Culpa mía: ir al centro en el 5 no suele ser buena opción y lo sabes Haddoquín... Esta vez no fue una excepción y acabé crispado antes de llegar. ¿…

A falta de polvo, ¡polvorón!