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Mostrando entradas de diciembre, 2013

No apto para alumnos de la ESO

La lectura de "Herejes", de Leonardo Padura, con autógrafo suyo incluido, me está gustando mucho pero avanza pausadamente. Porque leo menos de lo previsto (muchas tardes no paro en casa); porque lo estoy simultaneando con al menos otras dos novelas más (una de ellas, Muu, de David Safier, con la que tampoco avanzo demasiado); y sobre todo, porque considero que es un libro para leer despacio, con calma, pensando (en especial en el Libro de Elías) y dejando reposar.
Mientras, además de la magistral "La solterona", de Edith Wharton, he leído otras dos novelas con un denominador común. Tachaaaaaán: libros para mujeres.
1. La felicidad es un té contigo, de Mamen Sánchez. Una cómoda edición de Espasa. Me encantan el título y la portada florida, para qué negarlo.

Tiene un punto cursi, pero mencanta
¿Cómo se te ocurre tirar el dinero en eso? pensó algún familiar cercano. Porque los antecedentes que teníamos con Mamen Sánchez eran gloriosos, reconozcámoslo. Hace unos años …

Es complicado ser adulto

Exceso de tinte rubio

¿Por qué los japoneses no se han extinguido?

Llevo un tiempo desaparecido por aquí. Me han pasado varias cosas; ninguna importante, a decir verdad; pero sí lo suficiente para tenerme más ocupado de lo que quisiera.
Laboralmente, un jefe me sorprendió con una proposición deshonesta. No, no me va a poner un pisito y mantener a cambio de mis favores sexuales (que, oye, igual no era mala cosa). Nooo. Una oferta para un puesto que, me parece, tiene trampa. Es decir, una oferta trabajar como un condenado para que él ponga su firma. Lo triste es que muy posiblemente vaya a aceptar su oferta (la del trabajo). Porque en el panorama no se divisa nada mejor, me temo, y el plazo para darme a la buena vida acaba con las uvas y el Año Nuevo.
Posible ejemplar a quien mantener a cambio de un favor
Socialmente, el experimento de mezclar al acompañante de cine (¿con ciertos derechos?) con un amigo (y pretendiente insistente) no funcionó. La idea era que el amigo se diese cuenta de cual era su sitio. Ingenuo de mi, pensaba que era buena idea, que …