Subscribe

31 de diciembre de 2013

No apto para alumnos de la ESO

La lectura de "Herejes", de Leonardo Padura, con autógrafo suyo incluido, me está gustando mucho pero avanza pausadamente. Porque leo menos de lo previsto (muchas tardes no paro en casa); porque lo estoy simultaneando con al menos otras dos novelas más (una de ellas, Muu, de David Safier, con la que tampoco avanzo demasiado); y sobre todo, porque considero que es un libro para leer despacio, con calma, pensando (en especial en el Libro de Elías) y dejando reposar.

Mientras, además de la magistral "La solterona", de Edith Wharton, he leído otras dos novelas con un denominador común. Tachaaaaaán: libros para mujeres.

1. La felicidad es un té contigo, de Mamen Sánchez. Una cómoda edición de Espasa. Me encantan el título y la portada florida, para qué negarlo.

Tiene un punto cursi, pero mencanta

¿Cómo se te ocurre tirar el dinero en eso? pensó algún familiar cercano. Porque los antecedentes que teníamos con Mamen Sánchez eran gloriosos, reconozcámoslo. Hace unos años regalamos "Juego de Damas" (su novela anterior) a mi seño madre poco antes de ir de viaje al lago Mayor (la novela transcurre en el lago de Como, al que pensábamos haber ido inicialmente, aunque cambiamos para ir a Stresa). Lo leyó. No hizo ni un comentario. Raro. La hermanísima, con la mosca detrás de la oreja, lo leyó. Tampoco comentó nada. Más raro aún. Lo leí ... casi de lo peor que he leído (y recuerde). Dos historias: una en tiempo presente (infumable; más mala que pegar a un padre con un calcetín sudado), otra en tiempo pasado (esta sí, bastante aceptable). Lo curioso es que nos dio mucho juego y un sin fin de risas allá en Verbania: en el lago Mayor nos llamábamos entre nosotros Pelusina, Lady Morgan y Doménico.

Con ese antecedente, hacerse con "La felicidad es un té contigo" era una locura. Pero un buen día vi la banda promocional con un comentario de Ana María Matute que me dejó K.O. Palabras de mi seño madre: "lo habrá dicho después del gin-tonic". Ya te figurarás lo que pasó... soy fácilongo (a quién voy a engañar a estas alturas): ¡caí!

¡Sorpresa de las buenas! Me gustó, me divirtió y algo más: hay momentos muy tiernos. Y a mi los momentos tiennnos me ganan. La historia es simpática, ocurrente (también con un final previsible, cierto), hay momentos con chispa, protagonistas adorables (aunque sean muy tipificados, al igual que cae en algunos tópicos españoles), hay buenos y malos. En resumen, se trata de una novela entretenida, dinámica, recomendable para pasar un buen rato, sonreir y no darle vueltas a la cabeza (vaya, no apto para niñas demoníacas), y que deja muy buenas sensaciones (salvo por la madre de Atticus, detestable y demasiado protagonista en la parte final).
 
 También sería una felicidad tomar un té con leche contigo
Pero antes, lava la taza... tacita

2. El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartin (sin acento, por mucho que lo he buscado por todo el libro) Fenollera. Su página oficial, muy cuqui, donde puedes leer el primer capítulo (que no es el mejor, pero no te van a destripar el libro por la mitad) y algunas cosillas cuquis más.




Lo tenía entre ceja y ceja  (es lo que tiene no depilarse el entrecejo, otra confesión más) desde que hacía meses. Lo vi un día de compras compulsivas de mi seño madre y la hermanísima: mientras ellas veían tiendas y más tiendas en el oukelele de Las Rozas Village donde sólo ven y ven pero nunca compran, yo resistía sin hacerme el harikiri, estoicamente, ojeando libros (y al dependiente buenorro también, lo admito; librero buenorro y marilistillo también).

Típica librería y típico dependiente-librero de centro comercial
 
¿Y quién es la señorita Prim? Porque a mi Prim sólo me suena al nunca tuve claro si político o militar o las dos cosas a la vez que salía en las clases de historia en los tiempos de Isabel II. Aclaración pertinente para los sufridores de la ESO: Isabel II fue primero una reina de España; luego resucitó y ahora es la abuela política de la hermana de Pippa Middelton. ¡Atiza! Resulta que la señorita Prim es... ¡como yo!
  • Todo delicadeza y finura: ella tampoco eructa.
  • Poseedora de buen gusto: le gusta el té y me da que también le gustan las barbas.
  • Culta: ella más, que para eso se sabe de memoria a Tácito, Virgilio, Horacio, Suetonio y Flavio Josefo; yo no paso del "Asno de oro" de Apuleyo.
  • Moderadamente atractiva... bueno, igual me gana; seguro que tengo más muslamen que ella, pero ¡ella no tiene barbita!
  • ¡Y bibliotecaría! Ains, si la hermanísima y yo estuvimos a puntos matricularnos a Biblioteconomía por la UNED hace unos años...

En definitiva: un personaje de otro tiempo. Igual que como me siento más veces de las deseables, que debería haber vivido en el siglo XIX, entre las clases muy acomodadas, preferiblemente en Inglaterra.

Digamos que esperaba poco de él (del libro, no del dependiente, por si te habías quedado en modo bucle): un "libro para mujeres". Y sí, la trama del libro no tiene mucha ciencia, en particular por lo previsible del desenlace, pero el relato está bien llevado y, para mi gusto, mejora mucho a medida que avanza. Además, al final me ha dado una posible idea para el próximo destino primaveral con la seño madre y la hermanísima: Norcia, Umbria, Italia (alumno ESO: el país con forma de bota). Bueno, siendo un poco más realista, Gubbio (que sí es algo conocido), Perugia (donde el chocolate es el rey) y Asís, cuna de San Francisco.


¿Y de qué va? (Modo alumno ESO: on) Pues de que (Modo alumno ESO: off) a la señorita Prim le pasan cosas... Algunas casi inauditas: cruzarse con un capitán leñador en el bosque encontrar trabajo (vaaaale, en ningún momento sabes en qué país estamos, se admiten apuestas; lo que es seguro es que no es España). Otras cosillas más comunes: recaer en un pueblo idílico (que mantiene gran parte del atractivo de la novela), en una casa idílica alejada de la civilización. Se cruza con unos personajes encantadores, incluyendo el jefe-dueño (mente sado, no van por ahí lo tiros), que la llevan a un mundo de luz y de color a reflexionar. Y de nuevo, sorpresa, porque esas reflexiones, con las amigas (inevitablemente a una le pongo siempre cara de Bette Midler), con la madre (fantástica), con el dueño de la biblioteca (hmmm), con el amigo (es gay, ¿verdad?), con el monje (¿cuántos años tiene?), hasta con la cocinera (bruja), están más que bien. Mucho más profundo de lo que esperaba, a mi me dejó algo tocado durante unos días.

Curiosamente, entre otras cosas, ... se habla de los "libros para mujeres". Lo que vendrían a ser novelas escritas normalmente por mujeres (al menos nominalmente; algunas son a cuatro manos), no especialmente buenas, pero no malas del todo (algunas sí); libros dignos, normalmente dulces (en ocasiones tiennnos) con final casi siempre feliz (sí, ése también). Y es curioso porque a mi ese tipo de libros, con relativamente pocas pretensiones pero que van de frente, casi siempre me gusta.

En mi caso, tiendo a negar esa división de "libros para hombres" (o "libros serios") - "libros para mujeres".
  • A los lectores nos suele importar cero si quien escribe es hombre, mujer o medio-pensionista; si el libro es bueno y te gusta, es bueno y . 
  • La mujer es el género bobo (bien, de todos es sabido; mujer, cuanto antes lo asumas, mejor), pero hay que presumirle cierta capacidad lectora, incluso más que a los alumnos de la ESO, que no tienen división "libro para productos de la ESO"
  • Igual que los mariescritores aceptan lectores heterosexuales (tal vez por si se cambian de bando), los escritores hombres (buenorros o no) no escriben sólo para los hombres y las escritoresas mujeres sólo para las mujeres... por mucho que el negocio editorial tenga y diseñe nichos raros (si hasta Belén Esteben tiene libro para su público).

Puede que la forma de narrar de unos y otras sea distinta (por los motivos que sea), pero habría tantos contraejemplos... Emilia Pardo Bazán, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Sor Juana Inés de la Cruz o Antonio Gala, por limitarnos al español.

En definitiva, lo que hay es buena literatura (escrita por hombres o por mujeres), mala literatura y productos de ocasión para alumnos de la ESO.

 * * * * * * * * * * * *

FELIZ 2014

 
¡Esta noche una buena copita de champán!

23 de diciembre de 2013

Es complicado ser adulto



Adriana bien podría ser su nombre ficticio, pero es real, como toda esta historia. Tan simple y compleja a la vez.

Adriana se despidió en un gesto rutinario e inocente. Con una sonrisa, moviendo la mano. Todas las sonrisas son bonitas si las pones en la cara de una joven que apena supera los veinte años. Y la sonrisa de Adriana era completa y sincera; incluía también la sonrisa en su mirada.

Hasta ahí, todo normal. Una chica que se despide de sus amigos y algunos compañeros. Lo menos habitual es que en su despedida también me miró, a mí, sonrió y agitó su mano. Contenta, se despidió de mí.

Debió de ser el movimiento de la mano lo que desató la ráfaga de pensamientos. Un movimiento habitual, frecuente, mil veces visto. Pero también infantil; algo impropio para una veinteañera ante uno de tantos profesores. Un detalle que desvela, pensé, lo complicado que es ser adulto. Dejar de ser niño, joven, pasar a ser adulto, pero manteniendo rasgos de los tres estadios. Siendo cabales, ningún adulto ni adolescente rebelde se despediría jamás así de uno de sus profesores al salir de un examen.

Ese gesto con el que ninguno de sus complementos circunstanciales armonizaba me conmovió. Por el cariño y la ternura fuera de contexto que desprendía. Por su candidez. Por su rastro infantil. Porque es difícil ser adulto las veinticuatro horas del día con la mezcla de comportamientos que ya lleva registrada una joven de veinte o veintiún años, que se mueve entre un mundo conocido y uno desconocido.

De niño a adulto

Desde mi atalaya de la treintena avanzada, pensaba ufano y confiado que cada día, cada paso y cada experiencia definen más el carácter, alejándolo del infantil y adolescente, formando el adulto en el que uno se convierte, entrando en un mundo, el adulto, en el que las incertidumbres van quedando atrás y las dudas encuentran certezas.

Pocas horas más tarde, sin saber cómo, los pensamientos se volvieron turbios y me movía en las arenas movedizas de la indecisión, del temor a lo desconocido. No fue una buena tarde.

Ya apuntalada en apariencia mi estructura, restablecida la fachada que hace de máscara, afrontando de nuevo el mundo exterior, en una conversación poco relevante, un detalle inocente, también desveló mi zozobra. Un detalle que, como el de Adriana, alguien también apreció y que fue la génesis de una conversación amarga que acabó con un “te quiero”.

Para terminar, como en las pelis, un buen beso

11 de diciembre de 2013

Exceso de tinte rubio



Este fin de semana largo constitucionalista (y de Madbear, con lo que me gusta una barba y todo lo que la acompaña) ya había amenazado con ir al cine el sábado a ver una peli francesa, así que el de la butaca de al lado contratacó y propuso ir a un concierto el viernes. A él la música le chifla. Él canta mucho y bien (en cambio, uno sólo sirve para dar el cante), por lo que el plan musical no era de extrañar.

Distintas razas de osos presentes en el MadBear 2013
 
Buena pinta ¿verdad? Pues sí, salvo por dos detalles menores:
  1. Era un concierto de jazz. Que sí, que me gusta; pero no siempre y, sobre todo, si es un día en el que has acumulado cansancio, los párpados se vuelven muy pesados y Zzzzz. Pero nada de excusas, el viernes era festivo (y no infernal viernes laboral). ¡Adelante!
  2. El plan incluía ir con una amiga suya. En realidad fue ella quien le propuso a él ir y él pensó que a mí me gustaría el concierto. Aunque tú no eres una rubiatonta (o sí, que hay días buenos e igual lo disimulas) y el tinte no te ha afectado demasiado (si logras seguir el elaborado guión de una peli porno, tu cerebro puede absorber más tinte rubio por ósmosis), por si no lo captas, se trataba implícitamente de la presentación del partenaire.
Rubiatonta ... ¿qué te llevó a aceptar este papel?

¿Pánico? Nada. Al fin y al cabo pasar por el trago de presentarme en sociedad a una amiga (que luego resultaron ser dos y un amigo de la amiga acoplada; ¡el género humano cómo se multiplica, oiga!) era cosa más bien suya. ¡Adelante!

Como suele suceder cuando menos vueltas le has dado a las cosas... Mencantó. De principio a fin.

Bravo por O Sister, un grupo de jazz vocal de Sevilla. (Para que veas que soy güeno, un enlace a su güé donde puedes escuchar algunas cosillas; duda ¿por este enalce no se va a la cárcel, no?)

 Una sorpresa y una delicia

Mencantó todo. La música con ese sonido antiguo años 30, según ellos inspirado en la hermanas Boswell. Ahhhh, maricainculta, te he pillado... ¿no sabes quiénes son? Yo tampoco hasta hace cuatro días. Pero salen en la Wikipedia, así que alguien deben ser; las canciones, tanto las alegres (especialmente) como las melodramáticas; el impresionante scat (hala, googlea, pero no te vayas a lo guarro, que te veo...) que se gastan los tres vocalistas a lo largo de dos horas; la puesta en escena, la ropa, los bailecillos; las risas de Paula y Helena al presentar las canciones (ya he incorporado a mi vocabulario la palabra partenaire, como habrás notado), el buen feeling que había en el escenario, entre el público y en nuestra mesa... si  hasta se olvidaron cobrarnos una ronda de cervezas.

En definitiva, muy recomendable para pasar un buen rato, con una música que ya no se escucha.

Ya tengo pensados tres CD para regalar en estas entrañables fechas navideñas: los dos discos de O Sister y un single con el anuncio de la lotería.

Está claro que no me dormí en el concierto. Ahora bien, ¿superaría la prueba de la presentación en público del partenaire? Ains. ¡Diría que sí!

Pero te preguntarás, ¿no ibais el sábado a ver una peli? ¿Qué pasó? ¿Qué oculatas? Ains, la peli francesa del sábado igual fue demasiada tortura para una relación incipiente.

Aquí una de las dos cosas buenas de la peli: los libros del fondo en esta escena
La otra es que, aunque parece que no lo va a hacer nunca, termina
(y con suerte sigues vivo)

Porque Le week-end no es que sea mala, ¡no! Es un coñazo que ni llega a ser mala porque te da igual si es buena o mala de lo aburrida que es. ¡Sólo quieres que el de al lado te achuche la peli se acabe! ¡Sólo quieres que el de al lado te meta mano tener a mano un cuchillo (cerda, a ver qué habías pensado) para sacar a la dramaqueen que llevas dentro y acabar con ese tostón insufrible! Y sino … atacar al de al lado un yoyó para ahorcarte con la cuerda. Cualquier cosa es mejor que eso.

Habrá que decir que los actores están muy en su papel. Vale, lo admito. Pero ¿qué papel? ¿Es que hay guión? Cualquier peli porno tiene más y mejor guión. ¿O es que lo hay y no lo capté por algún motivo? Exceso de tinte ...

Colin, tú también sabes que el tinte rubio hace mucho daño...

2 de diciembre de 2013

¿Por qué los japoneses no se han extinguido?

Llevo un tiempo desaparecido por aquí. Me han pasado varias cosas; ninguna importante, a decir verdad; pero sí lo suficiente para tenerme más ocupado de lo que quisiera.

Laboralmente, un jefe me sorprendió con una proposición deshonesta. No, no me va a poner un pisito y mantener a cambio de mis favores sexuales (que, oye, igual no era mala cosa). Nooo. Una oferta para un puesto que, me parece, tiene trampa. Es decir, una oferta trabajar como un condenado para que él ponga su firma. Lo triste es que muy posiblemente vaya a aceptar su oferta (la del trabajo). Porque en el panorama no se divisa nada mejor, me temo, y el plazo para darme a la buena vida acaba con las uvas y el Año Nuevo.

Posible ejemplar a quien mantener a cambio de un favor

Socialmente, el experimento de mezclar al acompañante de cine (¿con ciertos derechos?) con un amigo (y pretendiente insistente) no funcionó. La idea era que el amigo se diese cuenta de cual era su sitio. Ingenuo de mi, pensaba que era buena idea, que el trato sería mejor, más fluido. Pero no. Las secuelas han sido peores, incluyendo un "No quiero que nos veamos más si está X". Y mira, chico, a mi ya nadie me dice a quien tengo que ver y con quien. Eso sí que no. Por ahí no paso.

¡Si sigues pesado, le pido ayuda a Sean y verás tú!

Además, entre cenas (con la compañía cinematográfica una de ellas, ains; de trabajo otra), tés (el té es diurético, empiezo a parecer una fuente), cumpleaños y demás, no tengo casi tiempo para leer. Casi no avanzo con ninguna de las tres novelas con las que estoy. Por cierto, "Nadie quiere saber" la última entrega de Alicia Giménez-Bartlett y su Petra Delicado me ha gustado bastante. Obviamente, tratándose de una novela negra no puedo comentar gran cosa de la trama, que sorprende, aunque, comparada con la realidad, mucho me temo que se queda corta. Me ha gustado ver a una Petra algo más doméstica y también algo irascible.

De lo más destacable de la semana: "Una familia de Tokyo". Se trata de un remake, pero como no vi el original, a mi plin. Mira que a mi lo oriental (excepto la versión más occidental y comercial de la comida japonesa, las tiendas Muji y poco más) no me tira demasiado, pero esta película japonesa me gustó mucho. Puede que en parte porque me sintiese cercano o identificado con varias situaciones de los personajes. Muy posiblemente, pero además la historia (algo larga quizás) está muy cuidada, a la par que es extraordinariamente sencilla.

El papel de la madre, del padre, del hijo pequeño y su novia son geniales
pero no me pidas que diga los nombres en japonés

Una reflexión de la peli. Sigo teniendo claro que la cultura japonesa no me convence, por muchas cosas buenas que tenga (que las tiene). Pero esa falta de contacto físico entre familiares (padres e hijos; madres que no dan un abrazo o un beso a los hijos)... me puede. Y mira que yo puedo ser arisco, pero no deja de chocarme.

¡Con esa forma de ser lo raro es que los japoneses no se hayan extinguido hace siglos!


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Pinterest