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Mostrando entradas de 2014

Living Water

Lector fiel, como sé que te estás preguntando qué tal fue el concierto del día 22, para tu tranquilidad, te lo resumo en una palabra: ¡SENSACIONAL!
¿De qué era el concierto? De gospel. Uys, ¿como en Sister Act? Parecido, pero mucho mejor. ¡Estaría Whoopy Goldberg! No, pero había dos artistas invitados; James Thompson y Janine Dyer, que estuvo increíble.
¿Quién cantaba? El coro Living Water. ¿Livinqué? Living Water. Agua viva, para entendernos. Y esta gente, ¿de dónde? Pues, fíjate, Mariaeduvigis, es un coro español. Para más señas, de Paracuellos del Jarama. Exacto, donde lo de Carillo y todo aquello durante la Guerra Civil (alumno de la ESO: la Guerra Civil es historia, algo que tú no estudias, como las matemáticas y la lengua española).
¿Pero en España se canta gospel? Parece ser que sí. Por oídas también hay un coro llamado Gospel Factory del que hablan bien (su repertorio no es gospel, a diferencia Living Water, que tiene un repertorio exclusivamente religioso). Incluso, por lo visto, p…

Tres reglas básicas

¿Aún no te habías enterado? Amiga... ¡ya es Navidad!
Así que, aquí tienes las tres reglas básicas que debes seguir, sí o sí. No hay excusas. Deberían ser tu máxima para todo el año, claro, pero más aún si cabe estos días.
1. Ponte guapo (o guapa, que las mujeres también existen). Que ya eres guapo, pues ponte reguapo y luce todavía más. Pero sin ponerte espumillón en el cuello, que nos conocemos...
2. Saca tu mejor sonrisa. Vale, que tienes unos piños que dan miedo, mejor boquita de piñón. Lo dicho: la sonrisa, bien grande, que es contagiosa.
3. Diviértete y disfruta: de los días de asueto (quieras que no, alguno tendrás), de familia (las esporas se pueden abstener en este punto), de los amigos (hasta los más malos del cine tiene algún compinche), del churri (o la churra; uffff, si es que ser hetero no tiene ningún glamour), de las comidas opíparas y pantagruélicas y de las bebidas espirituosas (tiempo habrá para la operación bikini y las clínicas de desintoxicación también necesitan clie…

Di que sí, Cate

Un mes da para escribir mucho y sé de uno que casi no ha dicho ni pío... Oui, c'est moi, Haddoquin.
Pero las obligaciones mandan. Se sabía que desde mediados de septiembre hasta el 19 de diciembre iba a tener un pico de trabajo que ya te podías reír del Everest. La predicción se ha cumplido y ¡sigo vivo! Básicamente porque la agonía de la cosa se ha prorrogado un mes y porque he sido fiel a mi palabra de no dar un palo al agua el fin de semana, para estar con el AMQP (Algo Más Que Pretendiente), familia, amigos, descansar, etc. Lo último que me apetecía al llegar a casa (y terminar de trabajar) era ponerme a escribir (más) en el ordenador.
Pero si escribir tus cosillas es superdiver, dirás. Sí. Y mucho. Pero lleva algo de tiempo (al menos a mí, que soy tirando a lento), estaba hasta los pelos del ordenador y, lo que es peor, poco inspirado. Así que me he limitado a dejar comentarios en los blogs amigos. Porque te voy a contar un secreto... a los blogueros, bichos raros, es algo que …

Sex Tape

Una tarde de un día cualquiera de noviembre. En el salón de Mariaeduvigis, con vistas al bloque de enfrente, vecino incluido. Haddoquín, con elegante bata escocesa. Mariaeduvigis, con la boatiné acolchada de flores azules:
- ¿Has visto Sex Tape, Mariaeduvigis? – pregunta Haddoquín entre sorbo y sorbo de té.

El té es Pu Erh Imperial, servido con leche caliente y una cucharada de miel, exigencias del persistente catarro que arrastra desde finales agosto. Este té es una compra ya tradicional, para degustar en casa de su vecina y amiga, para compartir confidencias en las frías tardes otoñales e invernales.
- ¡Uy, Haddoquín, no sé por quién me tomas! ¡No soy una fresca! – se revuelve ligeramente molesta en su asiento Mariaeduvigis - No veo cochinadas. Desde hace unos años, únicamente veo la TDT ¡Que lo mío me costó el adaptador de la antena y hay que amortizarlo! Además, recuerda lo que se decía: ¡la TDT es la revolución de la televisión! ¡La televisión del siglo XXI, con su amplia oferta …

A la de una... a la de dos...

Hay épocas del año que resultan ser especialmente intensas. Para mí, finales de octubre y principios de noviembre es uno de esos momentos tan especiales.

Entre otras cosas porque cumplo años. 

Lejos de deprimirme o sentirme más viejo por el mero hecho de que la Tierra haya completado una vuelta más al Sol (ya ves, ¡qué cosas!; si lleva ya millones de vueltas dando vueltas, ¡qué más dará!), a mí me gusta que la gente se acuerde de uno.


Que me llamen y me escriban mensajes de WhatsApp... y ¡ohhhhhh! recibir dos SMS.

Porque hay gente (¡sí, tú, Mariaeduvigis; no reniegues ahora!) que sigue utilizando SMS. Que uno seguirá llevando casettes en el coche, con la Pradera, Los Panchos, Bachata Rosa y El Mesías, sí, pero utiliza guasá.

No llego a la categoría hipster, que a mí el presupuesto no me da para manzanas.

Hace unos años, en una época anterior de fase putilla, sí tuve aifon, pero eso se acabó. Como Marta y Marilia.


Además de mi cumple, también cumplen años varios amigos y familiares, así que l…

Putilla

Uysssss, te tengo abandonado desde el 14 de octubre.
¿Qué ha pasado aquí?
Tienes toda la razón en regañarme. ¡Esto no puede ser!
Pero tranquilízate que alguna señal de vida sí he dado. Mal que bien, he seguido leyendo, aunque con retraso, a los bloggeros amigos.

Estaba más o menos previsto que en el trabajo las cosas se iban a poner complicadas en octubre. ¡Y tanto! Cuando no ha sido una cosa, ha sido otra. Que sí hay que hacer esto, que ni te imaginabas que tenías que haber hecho hace cuatro años; que si lo que estamos haciendo está mal y lo que tenías que hacer así ahora lo tienes que hacer asá...
Además, desde hace ya casi tres semanas, tenemos el ambiente enrarecido. Que si te escribo un mensaje pidiendo algo, que si te respondo tibiamente; que si no me gusta la respuesta, me cabreo y pongo en copia a mi jefe para que le chille a tu jefe y tu jefe te dé una colleja; que si me estás tocando las narices, me pongo borde y te hago llorar, que para algo soy tu medio jefe... Y la cosa, claro…

La reina del verano

Como decíamos ayer (uy, me siento como Fray Luis de León), ha habido una lectura veraniega destacada sobre las demás.
Y ha habido lecturas muy buenas.
Como una con las que comencé el verano. Rudin, de Iván Turguénev (1857), una joyita de Alba (ains, imperdonables algunos errores tipográficos de edición, señores de Alba, por muy Alba minus que sea; que mira que tienen cuidado y gusto con lo que editan). Una breve novela de interiores, algo bisoña, pero encantadora. Literatura del siglo XIX, señores.
Otra maravilla ha sidoPandora, de Henry James (1884), editado por la infalible Impedimenta (puedes leer el primer capítulo, si quieres; te recomiendo que leas el primero y el resto). ¿Alguna vez escribió mal este hombre? No. Henry James es Henry James y punto y final. Y en Pandora es Henry James en estado puro.
En esta novelita, el bueno de Henry nos muestra a Pandora, una trepa de tomo y lomo y a Otto Vogelstein, un conde alemán un poco simple al que mandan de diplomático a Estados Unidos.…

La decepción

Más vale tarde que nunca, dirás. Pues sí. En este caso, muy tarde. Pero las prisas no van conmigo
Apenas he dicho nada de las lecturas de este verano y ha habido algunas muy pero que muy buenas. Hoy toca hablar de la decepción del verano. Mañana (si hay tiempo), sacaremos los pompones y diremos eso de "And the winner is...". Vente con el santoral repasado, por si tienes un momento Pe. Pero eso será mañana. Hoy es hoy y lo que toca... La decepción.
Porque no hay otra forma de llamarla. la decepción del verano ha sido Nathaniel Hawthorne con su famosísima La letra escarlata.
La letra escarlata tiene fama de ser una de las mejores novelas americanas del siglo XIX. Hasta ahí vamos bien porque, aunque la literatura americana no sea (con excepciones como mis adorados Henry James y Edith Wharton) mi preferida, mira que me gusta a mí el siglo XIX y los novelones del siglo XIX.
Pues bien, La letra escarlata está escrita a mitad de siglo XIX, pero... en el afán de recrear el Boston (y al…

El desmayo

En un patio cualquiera de Madrid...
- ¡Mariaeduvigis, corre, atenta! - exclama Haddoquín desde la terraza de su cocina. - ¿Atenta a qué, Haddoquín? - responde la solterona, entregada de forma abnegada al frota que frota la macha del café en la mantelería de lino antes de meterlo en la lavadora a agua fría. - ¡Reina mora, corre, mira por la ventana! - insiste Haddoquín - ¡Que el vecino de enfrente ha descorrido la cortina y está limpiando los cristales! Y ábreme la puerta que voy a verlo contigo...
Mariaeduvigis, que suspira por un buen machirulo y es sabedora del gusto de Haddoquín en materia de hombres, abandona sus quehaceres, abre la puerta de su piso para que pase el hombre que más llena su vida y más vacía su nevera y se lanza presta al punto de observación instalado en el comedor, ávida y dispuesta a babear los cristales que hace apenas unas horas, con esmero y absoluta dedicación, había dejado más limpios que los chorros del oro.
Haddoquín, por su parte, se cuela en el piso de su ve…

¡La leche!

- ¿Qué sucede? ¿Qué pasa Haddoquín? - Te preguntarás, profundamente preocupado por mi bienestar psico-físico.
- Que tengo un problema de la leche... - Te respondo, pausadamente, con una leve e insinuante caída de párpados.
-  ¿Cómo así? ¿Qué sucede? ¿Qué urgencia perturba el pulquérrimo orden de los mechones de la peluca? Y Haddoquín, no ligues conmigo, ¡que eres una fresca!- Sigues preguntando, querido lector, cercano compañero de penas y alegría por vía blogguera, sin intuir que has dado con la clave del asunto.
- Pues eso, que tenemos un problema de la leche, que parece que no entiendes el español o el castellano, como prefieras llamarlo, Maríaeduvigis. ¿Durito de mollera? Que pareces alumno de la ESO, de verdad, todo te lo tengo que explicar...
- Vamos a ver, Haddoquín, no te pongas ofensivo. Tú sabes que me desviviría por ti, que suspiro por ti. Me quieres decir de una puñetera vez ¿qué pasa? ¿de qué problema hablas?
- Lo dicho: que tenemos un problema de la leche...
Un problema de la …