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31 de diciembre de 2014

Living Water

Lector fiel, como sé que te estás preguntando qué tal fue el concierto del día 22, para tu tranquilidad, te lo resumo en una palabra: ¡SENSACIONAL!

¿De qué era el concierto?
De gospel. Uys, ¿como en Sister Act? Parecido, pero mucho mejor. ¡Estaría Whoopy Goldberg! No, pero había dos artistas invitados; James Thompson y Janine Dyer, que estuvo increíble.

¿Quién cantaba?
El coro Living Water. ¿Livinqué? Living Water. Agua viva, para entendernos. Y esta gente, ¿de dónde? Pues, fíjate, Mariaeduvigis, es un coro español. Para más señas, de Paracuellos del Jarama. Exacto, donde lo de Carillo y todo aquello durante la Guerra Civil (alumno de la ESO: la Guerra Civil es historia, algo que tú no estudias, como las matemáticas y la lengua española).

Lope de Vega
¡Míralos, qué majetes son los de Living Water!
¿Pero en España se canta gospel?
Parece ser que sí. Por oídas también hay un coro llamado Gospel Factory del que hablan bien (su repertorio no es gospel, a diferencia Living Water, que tiene un repertorio exclusivamente religioso). Incluso, por lo visto, parece que aquí se canta hasta bien porque el coro Living Water ha recibido premios en la extranjería (no te emociones; en Eurovisión, no) y ha tenido su gira por el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Para que veas, ¡qué nivel, Maribel! Uys, que estamos en plan internacional: What a level, Marybeth!

¿Dónde cantaban?
En el teatro Lope de Vega. ¡Anda, donde El Rey León! Sí, ahí mismo. En plena Gran Vía. Otras veces los Living Water han cantado en el Palacio de Congresos, en el Auditorio... este año, por tercera vez, repiten Lope de Vega. A lo grande. Impresionante ver el lleno del teatro y, sobre todo, al final y en los bises, ver a la gente dar palmas y moverse (ya, otra cosa es que alguno lo hiciésemos en su momento) al ritmo del Oh, Happy Day!

Nos vamos al año 2010, ¡qué jovencitos eran!

Haddoquín... ¿a tí te gusta el gospel?
A ver, uno es muy barroco para todo, así que soy más de Bach, Haendel, Vivaldi y compañía. También estoy hecho todo un clásico, por lo que me tira mucho el clasicismo de Beethoven. Pero a base de ir a conciertos: a) me sé buena parte de las canciones que cantan (curiosamente, el repertorio del día 22 tuvo una primera parte relativamente distinta); b) son muy animados.
Ahhhh, ¿que has ido a más de un concierto suyo?
Sí; déjame hacer cuentas... el primero, a uno que iba a ser cerca de una salida de Metro y resultó que estaba casi en Murcia... a uno gratis en las fiestas en Paracuellos (qué distinto suena al aire libre)... a otro mini gratis en la plaza de Oriente... a uno en Bilbao (para mí, el mejor)... a uno en la Parroquía de Nuestra Señora de Guadalupe (qué mal se oía, pero qué gozaba ver el llenazo, por una buena causa)... y a este último. También les he visto en la tele alguna que otra vez.

Hace un par de semanas... ¡qué poquitos estaban!

¿Y ese interés en el gospel?
Ainsss, porque el AMQP (también conocido como ViET) es uno de los tenores del coro. Ni que decir tiene: ¡el que mejor canta! ¡A mí me lo vas a preguntar!

¿Algo más que contar del concierto?
Sí, que estuvo muy bien, que el público se lo pasó el grande y salió encantado de la vida... y que fue muy especial porque iban la Mamma, la hermanísima, mi cuñado y una amiga de mi madre (de la emoción, la pobre, lloraba y no se podía levantar a dar palmas ni nada).

Ahhh... ¡hubo photocall previo! Está en Facebook abierto al público. ¡Mira qué majos todos los famosos que posaron!
Lope de VEga
¡El photocall!
Y el próximo día 5 de enero, en retransmisión en directo para todo el mundo, los chicos de Living Water estarán en el escenario de Cibeles, ¡en la Cabalgata de Reyes!

Cosa rara, esta entrada del blog ha quedado muy musical, no sé el amigo un-angel me dará su visto bueno.

Por mi parte... ya es hora de desearte lo mejorcito para el próximo año.

¡¡FELIZ Y PRÓSPERO 2015!!

24 de diciembre de 2014

Tres reglas básicas

¿Aún no te habías enterado? Amiga... ¡ya es Navidad!

Así que, aquí tienes las tres reglas básicas que debes seguir, sí o sí. No hay excusas. Deberían ser tu máxima para todo el año, claro, pero más aún si cabe estos días.

1. Ponte guapo (o guapa, que las mujeres también existen). Que ya eres guapo, pues ponte reguapo y luce todavía más. Pero sin ponerte espumillón en el cuello, que nos conocemos...

Guapo
Todos tenemos un mal día: ese cuello de toro y esas arrugas, ¿mucha fiesta anoche, Bradley?
2. Saca tu mejor sonrisa. Vale, que tienes unos piños que dan miedo, mejor boquita de piñón. Lo dicho: la sonrisa, bien grande, que es contagiosa.

Guapo
Exactamente así, Ian, muy buen alumno
3. Diviértete y disfruta: de los días de asueto (quieras que no, alguno tendrás), de familia (las esporas se pueden abstener en este punto), de los amigos (hasta los más malos del cine tiene algún compinche), del churri (o la churra; uffff, si es que ser hetero no tiene ningún glamour), de las comidas opíparas y pantagruélicas y de las bebidas espirituosas (tiempo habrá para la operación bikini y las clínicas de desintoxicación también necesitan clientes).

¡FELIZ NAVIDAD!

22 de diciembre de 2014

Di que sí, Cate

Un mes da para escribir mucho y sé de uno que casi no ha dicho ni pío... Oui, c'est moi, Haddoquin.

Pero las obligaciones mandan. Se sabía que desde mediados de septiembre hasta el 19 de diciembre iba a tener un pico de trabajo que ya te podías reír del Everest. La predicción se ha cumplido y ¡sigo vivo! Básicamente porque la agonía de la cosa se ha prorrogado un mes y porque he sido fiel a mi palabra de no dar un palo al agua el fin de semana, para estar con el AMQP (Algo Más Que Pretendiente), familia, amigos, descansar, etc. Lo último que me apetecía al llegar a casa (y terminar de trabajar) era ponerme a escribir (más) en el ordenador.

Pero si escribir tus cosillas es superdiver, dirás. Sí. Y mucho. Pero lleva algo de tiempo (al menos a mí, que soy tirando a lento), estaba hasta los pelos del ordenador y, lo que es peor, poco inspirado. Así que me he limitado a dejar comentarios en los blogs amigos. Porque te voy a contar un secreto... a los blogueros, bichos raros, es algo que nos gusta, que nos dejen comentarios; así que no seas tímido y deja tu comentario. Recuerda que sólo se conoce del caso de un bloguero que se comió a alguien por dejar un comentario... se lo comió a besos.

Durante este mes (y las semanas de los alrededores del cumpleaños) han pasado muuuuchas cosas. Algunas interesantes y otras no tanto. También proyectos e ideas. Como tengo previsto retomar mi actividad normal, para bien o para mal, ya te irás enterando...

Por ahora, lo más importante es que:

1. ¡Estoy de vacaciones! Hasta el día... ni sé, pero después de Reyes.

Navidad
Espíritu vacacionero, aunque... vaya, vaya, aquí no hay playa...
2. ¡Estoy feliz como una perdiz! Por el AMQP. Porque me ha tocado el Gordo. Por mi familia. Por la gente. Por la vida en sí misma. Ya ves, un día de vacaciones y ya de vuelta a mi mundo happy.

3. ¡En breve voy a un concierto de gospel! Y sí, cantarán el Oh, Happy Day! para terminar y me tocará dar palmas y mover el brazo y lo haré mal y a destiempo y me regañarán porque el baile y la coordinación de movimientos no es lo mío... pero me da igual porque ¡lo voy a pasar genial y con un montón de personas a las que quiero!

Vamos, que estoy igualito que Cate Blanchett... SSSSSSIIIIIIIIIII!

20 de noviembre de 2014

Sex Tape

Una tarde de un día cualquiera de noviembre. En el salón de Mariaeduvigis, con vistas al bloque de enfrente, vecino incluido. Haddoquín, con elegante bata escocesa. Mariaeduvigis, con la boatiné acolchada de flores azules:

Guapo
Mi bata escocesa es más bonita...
- ¿Has visto Sex Tape, Mariaeduvigis? – pregunta Haddoquín entre sorbo y sorbo de té.

Jason Segel
Sex Tape... mala no, lo siguiente
El té es Pu Erh Imperial, servido con leche caliente y una cucharada de miel, exigencias del persistente catarro que arrastra desde finales agosto. Este té es una compra ya tradicional, para degustar en casa de su vecina y amiga, para compartir confidencias en las frías tardes otoñales e invernales.

- ¡Uy, Haddoquín, no sé por quién me tomas! ¡No soy una fresca! – se revuelve ligeramente molesta en su asiento Mariaeduvigis - No veo cochinadas. Desde hace unos años, únicamente veo la TDT ¡Que lo mío me costó el adaptador de la antena y hay que amortizarlo! Además, recuerda lo que se decía: ¡la TDT es la revolución de la televisión! ¡La televisión del siglo XXI, con su amplia oferta de canales de alta calidad! Así que ahora veo todas las teletiendas, repeticiones de culebrones venezolanos, adivinadoras, telepredicadores y programas de contacto a altas horas de la noche.

En este punto, haciendo memoria de esos programas emitidos en sus frías y solitarias madrugadas, a Mariaeduvigis se le pierde la mirada:
- Oswaldo, 38 años, cubano, moreno, ojos verdes, cuerpo definido y bien dotado; fíjate, dice que está solo. Ainss, pobre, sólo en España - añade Mariaeduvigis sin poder contener un suspiro - y dice que busca una mujer dulce y cariñosa con la que compartir su amor para siempre. ¿A que es tierno? Igual estamos hechos el uno para el otro, ¿verdad?
- Seguramente. Sí – concede Haddoquín, nada convencido; pero prefiere tomar el té tranquilamente, sin sacar a su vecina del posible engaño que se oculta detrás de Oswaldo – Dejémonos de Oswaldos y de la revolución televisiva de la TDT, aunque, por cierto, guapa, prepárate para soltar más pasta con la TDT – sentencia Haddoquín.
- Pero si la nueva adaptación de la antena va a ser gratis – replica Mariaeduvigis- la paga el erario público. Vamos, que es gratis.
- Sí, seguramente… 

Cuerpazo
Según Google, éste podría ser Oswaldo. ¿Lo será?
Haddoquín no tiene intención de desvelar a la ingenua Mariaeduvigis quién está detrás del erario público, así que vuelve al tema inicial:
- Reina mora, que me despistas, a lo que iba: ¿has visto Sex Tape? –insiste Haddoquín.
- No – responde. Mariaeduvigis es de naturaleza curiosa, así que no puede evitar preguntar. Siempre que le pones un anzuelo, pica. Es mujer, es así (toma comentario machista) - ¿Qué es? - Acaba preguntando.
- Un bodrio de película. De Cameron Díaz, Jason Segel y Rob Lowe (ains). Un matrimonio estresado que para recuperar la pasión decide grabar un vídeo porno casero.
Sex Tape
Igual la peli hubiera funcionado mejor con un trío con Dani Rovira...
- No es que la película sea mala, que lo es un rato. Es peor - espeta Haddoquín - No tiene gracia, cuando se supone que lo pretende (lo del pastor alemán que recuerda a Algo pasa con Mary, señores, es un coñazo). Ni tiene carne, ni resulta mínimamente provocadora, aunque aspire a ser picante. Un desatino.
- Ahh – responde suficientemente expresiva Mariaeduvigis y que aprovecha para soltar con aire de superioridad - Por eso yo siempre veo la TDT y siempre acierto.
- Pues sí, el AMQP hizo una mala elección, ¡qué se le va a hacer! Hora y media aburrida y decepcionante – concede Haddoquín. Haciendo acopio de energía positiva, nuestro intrépido capitán añade- Mirándolo por el lado bueno, ya que no desató los instintos sexuales (al menos al AMQP y a mí), por lo menos nos ayudó a bajar los biorritmos para dormir a pierna suelta. Eso sí…
- ¡Haddoquín, tengo una idea! – interrumpte Mariaeduvigis con un brillo chipeante en los ojos - ¡Vamos a grabar una presentación, muy sensual, para Oswaldo!

Guapo
Otro posible Oswaldo, aunque más rubio que moreno
Haddoquín puede ser todo lo mariculto que quieras pero, como buen gay que es, tiene el marigen: todo lo que brilla le pirra. Cuanto más brilli, más le atrae. ¡La perdición de Haddoquín!

Por si no lo habías captado, alumno de la ESO, la mirada de Mariaeduvigis era chispeante, ¡brillaba en la oscuridad! Como Gusiluz. Así que Haddoquín, apenas consciente y dueño de sí, rendido ante tanto brillo en la mirada, se presta raudo y veloz, todo proactivo (nada de gayses muy propasivos o proversátiles), a dar todo su apoyo a la tierna Mariaeduvigis. Y juntos comienzan a idear la presentación, muy sensual, para Oswaldo...

Gusi Luz
Gusiluz ¡arcoiris!
Que Mariaeduvigis se ha montado una película en la cabeza ella sóla... sí.

Yo también. Y no lo digo por esta parodia...

To be continued...

11 de noviembre de 2014

A la de una... a la de dos...

Hay épocas del año que resultan ser especialmente intensas. Para mí, finales de octubre y principios de noviembre es uno de esos momentos tan especiales.


Entre otras cosas porque cumplo años. 

¡Felicidades Haddoquín!
Lejos de deprimirme o sentirme más viejo por el mero hecho de que la Tierra haya completado una vuelta más al Sol (ya ves, ¡qué cosas!; si lleva ya millones de vueltas dando vueltas, ¡qué más dará!), a mí me gusta que la gente se acuerde de uno.

Cumpleaños
¡Otra llamada más para Haddoquín, qué día llevamos, chicas!

Que me llamen y me escriban mensajes de WhatsApp... y ¡ohhhhhh! recibir dos SMS.

Porque hay gente (¡sí, tú, Mariaeduvigis; no reniegues ahora!) que sigue utilizando SMS. Que uno seguirá llevando casettes en el coche, con la Pradera, Los Panchos, Bachata Rosa y El Mesías, sí, pero utiliza guasá.

No llego a la categoría hipster, que a mí el presupuesto no me da para manzanas.

Pajarita
Upssss, desapareció la primera foto, pero ésta está mejor: la pajarita le sigue quedando mejor que a mí
Hace unos años, en una época anterior de fase putilla, sí tuve aifon, pero eso se acabó. Como Marta y Marilia.


Además de mi cumple, también cumplen años varios amigos y familiares, así que llevamos dos fines de semana con celebraciones (y todavía quedan otras dos semanas más).

Y quien dice celebraciones dice comidas y cenas.

Hace dos fines de semana, para poner el colofón a una fiesta de etiqueta en casa, preparé una tarta de limón que hacía decenas de años que no hacía...

Etiqueta de una invitada... ¿Pura? ¿Virgen?

El resultado: un fracaso total y rotundo. La tarta no cuajó y al desmoldarla... hizo aguas...  Paradojas de la vida, un regalo que me hicieron fue este libro:
Regalo
¡Mi perdición!


Pese a no tener plan B, la fiesta no salió del todo mal: los últimos invitados no se fueron hasta las 5 a.m.

Este fin de semana, ha habido ocasión de desquitarse. De demostrarle al mundo, y al AMQP en particular (que se marcó un cocido espectacular para agasajar el novio italiano de una amiga), que la tarta de limón no se me resiste. Porque mira que es fácil la receta...

Éste fue el resultado.

Exitazo
Así, sí, Haddoquín


A la segunda, fue la vencida. ¡Espectacular!


6 de noviembre de 2014

Putilla

Uysssss, te tengo abandonado desde el 14 de octubre.

¿Qué ha pasado aquí?

Lobezno guapo
¡Que mal carácter, Hugh! La paciencia es virtud
Tienes toda la razón en regañarme. ¡Esto no puede ser!

Pero tranquilízate que alguna señal de vida sí he dado. Mal que bien, he seguido leyendo, aunque con retraso, a los bloggeros amigos.


Otoño
Mucho mejor así, Hugh, con ese aire otoñal...
Estaba más o menos previsto que en el trabajo las cosas se iban a poner complicadas en octubre. ¡Y tanto! Cuando no ha sido una cosa, ha sido otra. Que sí hay que hacer esto, que ni te imaginabas que tenías que haber hecho hace cuatro años; que si lo que estamos haciendo está mal y lo que tenías que hacer así ahora lo tienes que hacer asá...

Además, desde hace ya casi tres semanas, tenemos el ambiente enrarecido. Que si te escribo un mensaje pidiendo algo, que si te respondo tibiamente; que si no me gusta la respuesta, me cabreo y pongo en copia a mi jefe para que le chille a tu jefe y tu jefe te dé una colleja; que si me estás tocando las narices, me pongo borde y te hago llorar, que para algo soy tu medio jefe... Y la cosa, claro, comienza a pasar a un plano paranoico, rozando lo personal. Al ataque personal, entiéndase.

Una espiral muy constructiva, ¿verdad?

Gay attack
Haddoquín, que te ataaaaacoooooo
Esta actividad tan entretenida representa tan sólo una parte de mi trabajo. En tiempo, rondará el 75 por 100. En sueldo, aproximadamente el 15 por 100. Pero no me puedo quejar. Porque incumpliendo la máxima que inspiró la primera entrada de este blog y pasando olímpicamente de cualquier noción básica de resiliencia y similares, dije Sí a una propuesta que me hicieron, a sabiendas que lo se me vendría encima, por muy temporal que fuese el cargo.

¿Que por qué dije que sí? Fácil, básicamente, por (poco) dinero. 

Dinerillo
Haddoquín, contando las ganancias del día...
La otra opción para sacar ese dinerillo era hacerme puta. Y entre que ya soy mayor, no valgo gran cosa y no me veía pegándome por una esquina buena, algo me decía que no iba a prosperar mucho como puta. C'est la vie.

¿Tú nunca has hecho algún trabajo que no querías por un dinerillo?

Así dicho, igual ha sonado un poco a putilla... así que, ya puestos, confiesa, ¿nunca has hecho de putilla?

Yo, a la vista está, sí.

Pajarita
Yo, también...

14 de octubre de 2014

La reina del verano


Como decíamos ayer (uy, me siento como Fray Luis de León), ha habido una lectura veraniega destacada sobre las demás.

Y ha habido lecturas muy buenas.

Como una con las que comencé el verano. Rudin, de Iván Turguénev (1857), una joyita de Alba (ains, imperdonables algunos errores tipográficos de edición, señores de Alba, por muy Alba minus que sea; que mira que tienen cuidado y gusto con lo que editan). Una breve novela de interiores, algo bisoña, pero encantadora. Literatura del siglo XIX, señores.

Turguenev
Hola, Rudin
Otra maravilla ha sido Pandora, de Henry James (1884), editado por la infalible Impedimenta (puedes leer el primer capítulo, si quieres; te recomiendo que leas el primero y el resto). ¿Alguna vez escribió mal este hombre? No. Henry James es Henry James y punto y final. Y en Pandora es Henry James en estado puro.

Henry James
Enigmática portada la de Pandora
En esta novelita, el bueno de Henry nos muestra a Pandora, una trepa de tomo y lomo y a Otto Vogelstein, un conde alemán un poco simple al que mandan de diplomático a Estados Unidos. Coinciden en un barco y ¿qué va a pasar? Pues sí, que el barco es como el Pacific Princess de Vacaciones en el mar y surge el amor... y pasan más cosas que no te voy a adelantar, porque Otto tiene a una amiga un poco bruja... chist. ¡Chitón!

Amor y lujo
Pandora es la de la derecha y Otto el del bigote...
Pero, sin duda alguna, la reina del verano ha sido toda una sorpresa. Ha sido ella: Harriet.

Harriet (1934) es la novela más conocida de Elizabeth Jenkins. En español la ha publicado Alba (que no me da comisión -ya me gustaría-; por cierto, si vas al enlace, no leas la reseña porque destripa el libro más de la cuenta), en su colección Rara avis, con lo que el precio es un palo.


¿Quién es Elizabeth Jenkins? te preguntarás.

A mí, tengo que reconocerlo, las Elizabeth se me mezclan unas con otras y me hago un poco de lío. Que si Elizabeth Jenkins, Elizabeth Gaskell, Elizabeth Taylor... pero no es para menos: Elizabeth Gaskell escribió Cranford, en el que una de las protagonistas es la inolvidable Matilda ¡Jenkins! La mezcla de Elizabeths es tal que una noche llegué a soñar con Elizabeth Gaskell, pero para mí que era Elizabeth Taylor... o igual soñaba con la verdadera Elizabeth Gaskell, con el subconsciente puesto en alguna tórrida imagen de Norte y Sur. Ains, ese Patrick Swayze. Ainsssss ese James Read...

James Read
Norte y Sur es la novela más conocida de Elizabeth Gaskell

En fin, que me despisto...

Elizabeth Gaskell Taylor Jenkins merece pasar a la posteridad por algunos hechos.

Primero, por escribir en 1938 una biografía de Jane Austen y, dos años después, ser una de las fundadoras de la Jane Austen Society que recuperó a mi Jane Austen del olvido. Por lo dudabas, a mí es decirme Jane Austen y embelesarme, sí. Ponme delante un libro de Jane Austen y pierdo la voluntad. Cada cierto tiempo tengo que releer a Jane Austen para congraciarme con el ser humano. En especial, me derrito con Sentido y Sensibilidad. Con el libro. Con la película. Con la banda sonora.

Segundo, por haber logrado escribir y publicar Harriet. Por lo visto, a Elizabeth Jenkins le costaba todo lo del mundo dar el visto bueno a lo que escribía, por minuciosa y concienzuda. De ahí que no fuera una escritora muy prolífica, pese a vivir casi 105 añitos. Así que el hecho de que Harriet viese la luz es toda una hazaña.

Señoras y señores, Harriet es un novelón redondo. De principio a fin, lo mires por donde lo mires. El estilo es impecable. Más cuidado y preciso no puede ser. Lo que no quiere decir pedante, ni cursi. Porque no lo es, al contrario, es aparentemente sencillo. Pausado, pero sin perder el ritmo.

Elizabeth Jenkins
La portada no dice gran cosa, lo bueno está dentro

La trama resulta perfecta. Muy entretenida no, lo siguiente. Con mensaje, por si fuera poco. Una historia tremenda, digna de película de sobremesa de Antena 3. No en vano, Harriet está más que basada en hechos reales. Y los hechos son tela marinera... terror victoriano.

Sin ánimo de destripar demasiado, a medida que avanza la novela vas viendo cómo pasan cosas como sin importancia, detalles que revelan y anuncian algo terrible. Piensas que no puede ser, que algo pasará, que no puedes estar leyendo lo que estás leyendo. Pues sí. Lo curioso, además, es que comparas a los malos entre sí, y Elizabeth Jenkins te lleva, como quiere y cuando quiere, a justificar a algunos malos frente a otros. Lo mismo que los malos manipulan a Harriet a su antojo, Elizabeth Jenkins te manipula y te lleva donde quiere.

La trama psicológica es impecable. Los motivos que mueven a las parejas de hermanos Louis-Patrick, Elizabeth-Alice a la crueldad se van presentando en sus diversas formas a medida que avanza la novela y, al final, no sabes quién es más cruel.

No desvelaré si los buenos logran ganar a los malos o qué pasa con el final; es algo que tendrás que descubrir tú mismo cuando la leas. Porque Harriet es una novela tal vez no demasiado conocida. Porque a Elizabeth Jenkins no se la conoce demasiado en España. Pero no te defraudarán.

100% Recomendable.

13 de octubre de 2014

La decepción

Más vale tarde que nunca, dirás. Pues sí. En este caso, muy tarde. Pero las prisas no van conmigo

Apenas he dicho nada de las lecturas de este verano y ha habido algunas muy pero que muy buenas. Hoy toca hablar de la decepción del verano. Mañana (si hay tiempo), sacaremos los pompones y diremos eso de "And the winner is...". Vente con el santoral repasado, por si tienes un momento Pe. Pero eso será mañana. Hoy es hoy y lo que toca...
 
La decepción.

Porque no hay otra forma de llamarla. la decepción del verano ha sido Nathaniel Hawthorne con su famosísima La letra escarlata.

La letra escarlata
Ni la portada se salva de la quema
La letra escarlata tiene fama de ser una de las mejores novelas americanas del siglo XIX. Hasta ahí vamos bien porque, aunque la literatura americana no sea (con excepciones como mis adorados Henry James y Edith Wharton) mi preferida, mira que me gusta a mí el siglo XIX y los novelones del siglo XIX.

Pues bien, La letra escarlata está escrita a mitad de siglo XIX, pero... en el afán de recrear el Boston (y alrededores) del siglo XVII, tiene un estilo muy anticuado (el mérito del estilo retro sí hay que reconocérselo a Nathaniel). Rancio, para no darle más vueltas. Igual de rancias que las colonias inglesas del siglo XVII. Porque mira que eran rancios. Igual la traducción no ayuda, puede ser, pero es que en esta novela todo es grisáceo plomizo, excepto en un breve momento en el que triunfa el amor y (casi) todos son felices y van a comer perdices.

Además de rancios, también eran un tanto drásticos por aquel entonces. Que a la mínima que te salieses del gris dominante te acusaban de brujería. Porque quien dice Boston, dice Salem. Así que, ya sabes, Maríaeduvigis, saca las cerillas que hoy tenemos hoguera. Porque quien dice Boston, dice Salem.

Nathaniel Hawthorne
La letra escarlata: una A
Hay novelas que resisten mal el paso del tiempo y éste es, en mi opinión, una de ellas.

Sin desvelar mucho de la trama (alumno de la ESO, no confundas La letra escarlata con La pimpinela escarlata; son distintas), hay que reconocer que, hoy en día, en buena parte del mundo, las desventuras de Hester no serían lo mismo. Hester ha sido maaaaala y, entre otros castigos, los simpáticos vecinos con los que convive (ríete tú del Mirador de Montepinar) le imponen llevar una letra escarlata. Una A, para ser exactos. Por sino lo pillas: una A, de adúltera.

Hawthorne
¡Dame una A!
Lo cierto es que, desde el punto de vista del lector, la historia se hace más que predecible. Y eso, querido Nathaniel, junto con el pedazo de prólogo que te marcas en la edición de Valdemar y las notas a pie de página (oiga, estoy leyendo una novela, no una tesis), hace que el relato sea algo pesado, casi aburrido. Casi un mes para leerla (a tiempo parcial, menos mal). Aquello no avanzaba. Me da que el AMQP debió pensar que mi afición a la lectura era pura pose para hacerme el interesante.

¿Qué es lo mejor de La letra escarlata? Me quedaría con dos cosas. 

1. Con el mérito de montar una novela con tan pocos personajes: Hester, la abnegada prota; Dimmesdale, el perfecto pastor (no de ovejas) protestante; el malo malísimo de Chillingworth y la petarda de la cría. Vale, también está la bruja (literal) de la hermana del gobernador.

Letra escarlata
Hola, Demi. Quien te ha visto y quien te ve...
2. Quieras que no, el tema da un poco para pensar. Dirás tú que, hoy en día, por ser una casquivana madre soltera no le iba a caer ahora a Hester una pena como en aquel entonces. Que los tiempos han cambiado... Pues sí... y no. Y no hace falta que te vayas a algún lugar recóndito, que aquí, a la vuelta de la esquina, en el caso que nos cuenta el Sr. Ingebrethsen poco ha faltado... Vaya, pues igual no han cambiado tanto los tiempos y algo que entra únicamente en la esfera privada de cada cual resulta que acaba siendo objeto de votación popular...

En fin, una lectura... psa, psa, recomendable si no tienes nada mejor a mano (sea libro o no), que deja una sensación, al menos en mi caso, que no es la de obra maestra de la literatura universal.

29 de septiembre de 2014

El desmayo

En un patio cualquiera de Madrid...

- ¡Mariaeduvigis, corre, atenta! - exclama Haddoquín desde la terraza de su cocina.
- ¿Atenta a qué, Haddoquín? - responde la solterona, entregada de forma abnegada al frota que frota la macha del café en la mantelería de lino antes de meterlo en la lavadora a agua fría.
- ¡Reina mora, corre, mira por la ventana! - insiste Haddoquín - ¡Que el vecino de enfrente ha descorrido la cortina y está limpiando los cristales! Y ábreme la puerta que voy a verlo contigo...

Limpiacristales
El vecino de Mariaeduvigis
Mariaeduvigis, que suspira por un buen machirulo y es sabedora del gusto de Haddoquín en materia de hombres, abandona sus quehaceres, abre la puerta de su piso para que pase el hombre que más llena su vida y más vacía su nevera y se lanza presta al punto de observación instalado en el comedor, ávida y dispuesta a babear los cristales que hace apenas unas horas, con esmero y absoluta dedicación, había dejado más limpios que los chorros del oro.

Haddoquín, por su parte, se cuela en el piso de su vecina, llega al telescopio (Mariaeduvigis, que nada sabe de los astros, tiene claro lo que es importante y lo que no), justo en el momento en el que excitada cuarentona, víctima de los excesos de la visión, sufre una ligera indisposición.

Siempre buena persona y atento a las necesidades del prójimo, Haddoquín acompaña a la excitada vecina a la cocina, para prepararle un tónico reconstituyente, a falta de sales revitalizantes. Mientras Mariaeduvigis da buena cuenta del anís con agua y recupera el aliento, Haddoquín, sin perder ocasión, se hace distraídamente con el dosificador del jabón de lavadora, se las apaña para dar un beso en la frente a Mariaeduvigis entre ronquido y ronquido y sale del piso de su buena vecina sonriente y triunfante.

Porque, ¿hay algo más difícil que conseguir un dosificador de jabón de lavadora?

No.

Para conseguir su dosificar de jabón de lavadora implica:

1. Que Haddoquín instale un sistema espía de escuchas en la cocina de la vecina para controlar cuándo va a poner la lavadora y sacará el dosificador (500€).

Espía gay
Haddoquín pidió ayuda a un espía experto
2. Además, fue suya la idea del telescopio de amplio alcance (3.000€) que regaló por su onomástica, como buen vecino, a Mariaeduvigis, que no cabía en sí de gozo pensando en lo que podría ver...

Sexy en pijama
Unos de los vecinos que ocupan los tórridos sueños de Mariaeduvigis
3. Y por último, Haddoquín tuvo que apoquinar 5.000€ al vecino del bloque de enfrente para que se dejase ver (¡y qué bien se dejó ver!) en la hora H del día D. Además, caprichos del vecino, tuvo que cerrar el acuerdo de rodillas y con la boca llena.

Hombre sexy
El vecino mientras cerrábamos el trato
¿Pensabas que ir a Marte era difícil? ¡Conseguir un dosificador de jabón de lavadora lo es todavía más!

Porque ya no van con el detergente.

Antes sí; ahora no. 

Ahhh, haberlo comprado antes. Que te acabas de independizar y eres consumidor nuevo, vas a descubrir lo dura que es la vida... Que lo has perdido... así aprenderás la lección y lo conservarás mejor que tu colección de Barbies.


Admitamos que es una medida ecológica, vale. Vamos a creernos que con este "pequeño gesto" evitamos emitir chorrocientas toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera y tropecientos mil millones de kilos en residuos. Pero, digo yo, las empresas químico-cosméticas dueñas del cotarro jabonero podían dar alguna facilidad para no tener que robar el dosificador a la vecina. Por ejemplo: distribuir dosificadores a los hipermercados, supermercados, ultramarinos, etc. para que dispongan de unos cuantos para los usuarios novatos.

O más fácil todavía: responder a los mensajes de Twitter que les escribes, lloroso, suplicando por un dosificador. Pues no te molestes, querida, porque Henkel, Procter&Gamble y Unilever no atenderán tus ruegos. 

Ni tus amenazas. Ni tus sobornos.

Te harán sufrir lo indecible y jamás te responderán.

El dosificador es su tesoro.

Pero, tú, al igual que yo, valiéndote de alguna treta ingeniosa, ¡lo lograrás!

Mi tesoro
¡Mi tesoro!


22 de septiembre de 2014

¡La leche!

- ¿Qué sucede? ¿Qué pasa Haddoquín? - Te preguntarás, profundamente preocupado por mi bienestar psico-físico.

- Que tengo un problema de la leche... - Te respondo, pausadamente, con una leve e insinuante caída de párpados.

Gay milk
¡Vaya problema doble!
-  ¿Cómo así? ¿Qué sucede? ¿Qué urgencia perturba el pulquérrimo orden de los mechones de la peluca? Y Haddoquín, no ligues conmigo, ¡que eres una fresca!- Sigues preguntando, querido lector, cercano compañero de penas y alegría por vía blogguera, sin intuir que has dado con la clave del asunto.

- Pues eso, que tenemos un problema de la leche, que parece que no entiendes el español o el castellano, como prefieras llamarlo, Maríaeduvigis. ¿Durito de mollera? Que pareces alumno de la ESO, de verdad, todo te lo tengo que explicar...

- Vamos a ver, Haddoquín, no te pongas ofensivo. Tú sabes que me desviviría por ti, que suspiro por ti. Me quieres decir de una puñetera vez ¿qué pasa? ¿de qué problema hablas?

- Lo dicho: que tenemos un problema de la leche...

Gay  lechero
Tú también tiene un problema con la leche, cariño
Un problema de la leche.
De la leche fresca.
(Que no: de la leche, fresca)

De la leche fresca. Fresquísima.

Y no seas guarra que bastante soy yo, que nos conocemos, y seguro que piensas en lo que no es...

Gay leche
¿Seguro que es un problema, Haddoquin?
Cuando Haddoquin era un mozalbete sagaz, apuesto, imberbe y llevaba pantalón corto de lana tejido al calor del hogar, venía puntualmente a casa el lechero. Ni falta hace que diga que no malpienses, que eso que estás pensando sólo pasa en el porno.

El lechero dejaba en la puerta la leche fresca, recién ordeñada (y pasteurizada el día anterior) de las vaquitas que pacen y mugen alegremente por la verde campiña matritense. Y Haddoquín se bebía la leche, claro, para convertirse en un buen mozo.
Lechero a la puerta de casa. Va a tocar el timbre
La modernidad quiso que el lechero tuviera que abandonar su antigua ocupación. Desconocemos su paradero actual. Ahora tienes vía libre para pensar que el lechero se reconvirtió en astronauta, peluquero o bombero o, más probable, no llegó a cambiar de sector, se mantuvo en el campo de los lácteos y se hizo actor porno.

Sea como fuera, desde aquel entonces, en casa siempre se ha comprado leche fresca.

Dirás tú, marisabidilla, que eso de comprar la leche fresca es una antigualla. Pues sí, lo es.

Que es muy de señora que va a la peluquería todos los jueves por la mañana. O cada dos jueves, que con unos apaños en casa, me ahorro unos euros para el bingo

Y sobre todo, que es un auténtico coñazo. Porque, bien lo sabes tú, la leche fresca caduca en nada. En todas sus variedades: de vaca, de oveja, de cabra, de hombre. A los pocos días se estropea, se corta, se agria.
Gay lechero
¡Que se te escurre la leche por todos lados, criatura!
Y tienes razón... pero como los tiempos adelantan que es una barbaridad (Haddoquín, te repites), desde hace unos años, la leche fresca dura y dura y dura... más que el conejito de Duracell.

Desde que la coges en tu super de confianza (den la parte del fondo del frigo, of course, que la de delante caduca antes) hasta que caduca pueden pasar tranquilamente doce o quince días.

Milkman
En el super, cogiendo leche
Y digo yo: algo raro pasa aquí.

No soy un experto, pero diría que la leche fresca no dura quince días ni de coña. Vamos, que en el pueblo de mis abuelos, si dejabas quince días la leche fresca en la nevera te podías encontrar especies animales vistas por última vez por Darwin en las selvas de Papúa Nueva Guinea.

No sé si la pasteurizarán, la uperizarán o qué le harán; pero, vamos, quiero suponer que algo le hacen a la leche. Pero, a fin de cuentas, ¿quién no hace algo con la leche?

Sea lo que sea, el problema no viene porque le hagan algo para que dure más sino por el hecho de que llevo una temporada en la que raro es el mes sin que salga una botella mala. Avispado lector, seguro que puedes hacerte una idea de la gracia que hace escupir el desayuno por las mañanas porque la leche se ha cortado. O que la leche te arruine el exquisito, delicioso y ansiado Pu Erh imperial que te has preparado para dormir plácidamente la siesta.

Todo por la puta leche que ha salido mala.

Y lo peor de todo, tener que confesar... ¡he perdido la confianza en mi leche!

Lo dicho, ¡un problema de la leche!

¡La leche! 

Lecheros gay
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