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Mostrando entradas de septiembre, 2014

El desmayo

En un patio cualquiera de Madrid...
- ¡Mariaeduvigis, corre, atenta! - exclama Haddoquín desde la terraza de su cocina. - ¿Atenta a qué, Haddoquín? - responde la solterona, entregada de forma abnegada al frota que frota la macha del café en la mantelería de lino antes de meterlo en la lavadora a agua fría. - ¡Reina mora, corre, mira por la ventana! - insiste Haddoquín - ¡Que el vecino de enfrente ha descorrido la cortina y está limpiando los cristales! Y ábreme la puerta que voy a verlo contigo...
Mariaeduvigis, que suspira por un buen machirulo y es sabedora del gusto de Haddoquín en materia de hombres, abandona sus quehaceres, abre la puerta de su piso para que pase el hombre que más llena su vida y más vacía su nevera y se lanza presta al punto de observación instalado en el comedor, ávida y dispuesta a babear los cristales que hace apenas unas horas, con esmero y absoluta dedicación, había dejado más limpios que los chorros del oro.
Haddoquín, por su parte, se cuela en el piso de su ve…

¡La leche!

- ¿Qué sucede? ¿Qué pasa Haddoquín? - Te preguntarás, profundamente preocupado por mi bienestar psico-físico.
- Que tengo un problema de la leche... - Te respondo, pausadamente, con una leve e insinuante caída de párpados.
-  ¿Cómo así? ¿Qué sucede? ¿Qué urgencia perturba el pulquérrimo orden de los mechones de la peluca? Y Haddoquín, no ligues conmigo, ¡que eres una fresca!- Sigues preguntando, querido lector, cercano compañero de penas y alegría por vía blogguera, sin intuir que has dado con la clave del asunto.
- Pues eso, que tenemos un problema de la leche, que parece que no entiendes el español o el castellano, como prefieras llamarlo, Maríaeduvigis. ¿Durito de mollera? Que pareces alumno de la ESO, de verdad, todo te lo tengo que explicar...
- Vamos a ver, Haddoquín, no te pongas ofensivo. Tú sabes que me desviviría por ti, que suspiro por ti. Me quieres decir de una puñetera vez ¿qué pasa? ¿de qué problema hablas?
- Lo dicho: que tenemos un problema de la leche...
Un problema de la …

Fenómenos sin explicación

Tú, que tienes una edad, que ya estás talludito -palabra altamente erótica-, que eres veterano, o directamente vejestorio, seguro que lo recuerdas.... 

Tú, alumno de la ESO, aprende la lección, que buena falta te hace...

Seguro que te has fijado en el estilismo imposible de Stevie Wonder. Y, sí, tienes razón: sólo por llevar esa camiseta merecería arder en el fuego eterno para toda la eternidad. Ni siquiera en los ochenta se podía ir de esa guisa, buen hombre.
Pero como este blog tiene una re-puta-ción de muy riguroso y sesudo, vamos a centrarnos en el mensaje, en el trasunto de la cosa, en la chicha...
Efectivamente, ya lo decía el bueno de Stevie, si bebesssss no condussssscasssss
Veamos, neno, el alcohol, en según qué cantidades, es cosa mala para según qué cosas.
Entre ellas, dicen algunas malas lenguas, que, en estado de embriaguez, pasado el punto en el que ves doble, es posible que tengas problemas de empalme. Ya digo, una mera posibilidad; pero vaya mala mera posibilidad. Conste q…

Vuelta a la a-normalidad

¿Qué pensabas? ¿Que aun seguía de vacaciones?
Pues no. El 25 de agosto ya aparecí por el páramo desértico que era (hasta que lleguen las masas, mañana mismo) mi sitio de trabajo. Que casi ni un alma había, oiga.
¡Lo bien que se trabaja y lo mucho que se avanza sin gente incordiando al lado para ir a tomar café! Ah, que tampoco había casi cafeterías abiertas. Igual por eso casi no había gente. No sé que va antes, si el huevo o la gallina.
Unas vacaciones que comenzaron el 25 de julio para desconectar del todo. Con una única interrupción, ese mismo día, que tuve que dar largas a la secretaria del departamento, que me llamó para apagar un fuego nada urgente mientras estaba arreglando unos papeles (ajenos, que los míos están felizmente en orden) en la Agencia Tributaria. No, no eran los papeles de Jordi Pujol, por si tenías dudas.
Pero no temas, mi querido e intrépido lector, porque no tengo intención de torturarte (sólo por ahora; aviso, no te librarás de alguna reflexión sobre las vacacione…