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Mostrando entradas de julio, 2014

Ahora sí... esa cosa mala, muy mala...

Mala, muy mala... malísima.

¿Tan mala, Haddoquín? 
Malo, no. Peor.
Pero ¿quién es tan terriblemente mala para tenerte así? ¿Cruella de Vil?

Buen intento, porque mira que Cruellla es mala, malísima, pero... no, querido, estamos más materialistas; no hablamos de nadie, hablamos de algo.
¿De algún libro que hayas leído recientemente? 
No, no.
Que aunque uno ya sabía que la historia de María Antonieta iba a acabar malamente, la biografía novelada de Stefan Zweig, editada por Acantilado, es una auténtica maravilla. Esto no es ningún descubrimiento, todo Stefan Zweig es una delicia.
En este caso, sabiendo que la historia de Madame Déficit, el asunto del collar y sus presuntos desmadres libidinosos están muy manidos y no dan mucho más juego, lo que hace Zweig es profundizar en el desarrollo psicológico y humano de la protagonista, en su contraposición con mamá María Teresa, el hermanísimo José II y en su relación con Fersen, el conde sueco que suspiraba los vientos por ella y que es más que posible que la tuviese loca, loquit…

De fiesta orgullosa

¿Cuándo has tenido ocasión de hacerte una foto en medio de la Gran Vía sin coches? No sé tú, pero yo, pocas. Muy pocas.
Este debe ser el motivo 30.482 para ir al desfile del orgullo gay en Madrid. Lo sé; pero no deja de ser un motivo. Si vas, es igual de válido para ir que cualquier otro. Y si no vas, igualmente no válido.
En mi caso, no fue un motivo, sino una circunstancia sobrevenida. Ya que estás, pues, oye, Maripuri, ¿cómo no te vas a hacer la foto de grupo de amigos sentados (o acuchillados, que algunos somos/estamos divinos y eso de sentarnos -conscientemente- en el asfalto y que se nos manche el pantalón con vete a saber qué, como que no).
La foto, muy simpática y con pose heladera (que uno no pierde ocasión, como recuerda la putabáscula), no la puedo poner: no tengo derechos de imagen. Así que te toca imaginar al grupo sin par, incluyendo: Tres gays, uno de ellos con camiseta de tirantes y los pezones al aire a la búsqueda desesperada de una musculoca (ainssss) negra. No seas mar…