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Nos vamos a la cocina



De cocina va la cosa.

Sexy man kitchen
Hola, Patrick. ¿Un vinito?
Y es que la vida doméstica recién estrenada es lo que tiene, que lo que antes no hacías, ahora te toca hacerlo. Si quieres comer, te toca hacer la comida. Ha habido suerte y el AMQP se ha destapado como alguien muy ducho en el arte de las sartenes. Yo me defiendo muy dignamente y también me toca hacer algunas aportaciones entre los fogones y los calores del horno (Nota: ¿el horno se limpia cada milenio?). Ahora, en materia de postres (de todos, por si estabas malpensando), le doy mil vueltas…

Pero no temas, querido lector. Esta entrada no va a ir de mis peripecias culinarias (en las que los brûlé son tendencia, aunque sea involuntariamente). No. El recetario de la blogosfera ya está saturado. Sin irnos muy lejos, por este blog se pasea un-angel, que a la que te descuidas, con la sencilla ayuda de su silicoña (y la infraestructura de la progenitora), te elabora un menú o un postre requeteestupendo, con unas indicaciones siempre precisas y con unos comentarios y observaciones imprescindibles, además de sus amenizaciones varias. Y tampoco es de extrañar que Mr. Mocho (y su tx, al que tal vez haya que reconecer más de la mitad de la faena) se desmarque con unos post tarteros en los que salen unos resultados dignos de exposición universal.

Esta entrada va de novelas de cocina. Por algún misterio aún no revelado en el último par de meses he leído varias novelas de temática cocinera. La literatura de cocina debe ser algún nicho editorial, como las novelas de misterio o suspense (ainsss, ¡que se dice novela negra, antigua!), las novelas románticas de portadas erótico-pseudoporno (ya, tú nunca has mirado alguna de su portadas de reojo, no sean que te vean ojeando eso, tú que sólo lees a Kafka), los libros de autoayuda o los libros de César Vidal.

Harlequin
Ya me ha quedado la intriga de cuál será el deseo del jeque...
Así que ponte el delantal y ¡comencemos!

Delantal
Así, Tom, muy aplicado
Una chef con estrella es la primera novela de Jenny Nelson. En España, la ha editado Maeva, que tiene el acertado detalle de poner a disposición de todos los interesados el primer capítulo. A ver si cunde el ejemplo (cada vez más habitual, por suerte). Por si no lo sabías, Maeva tiene fama de editar novelas para señoras. Literatura femenina, si te quieres poner refinolis.

Jenny Nelson
Una chef con estrella, con cuchara de palo y tazas de lunares
De principio a fin, es una novela buenrollista. La portada me enganchó. Por lo alegre. Moceta morena sonriente y feliz, tacitas de colorines a lunares, cuchara de palo, un fondo azulado energético. Pues así toda la novela. Todos son dosis de energía y buenrollismo. Y se agradece, chico, que bastantes dramas tiene uno ya en sus dosis de realidad como para no darse una alegría lectora.

La buena de Jenny, a pesar de ser rubia, ha elaborado una novela sencilla valiéndose de unos buenos ingredientes.

  1. El primero es Georgia, la prota; una joven (no entremos en detalles de qué se considera joven y qué no; para mí, Georgia es jovena y punto) chef estadounidense que inmediatamente cae bien. La típica prota buenrollista de Maeva; frágil, a la vez que fuerte en la adversidad y echada para delante. ¡Cuánto vale esta chica! 
  2. El segundo ingrediente es una trama fácil, sin sorpresas, pero muy ágil y bien construída, a saber: chef estupenda en restaurante de éxito es despedida por culpa de un tercero el mismo día que corta con su prometido (y bien que hace); pero como Georgia vale un potosí, saca fuerzas de flaqueza y se embarca en busca de su sueño de tener su propio restaurante en Nueva York. ¿Qué hace Georgia para curar sus penas del corazón y rehabilitar su credibilidad como superchef? ¡Bingo, se va a un pueblecito toscano! Si no lo intuías, mendrugo, echa un ojo a la portada, porque era bastante evidente. Más típico y pintoresco, imposible. Porque, además, ¿qué aprovecha para hacer en la toscana? Evidente: hace amiguitos y se enrolla con un italiano tan requeteperfecto que ni el mejor italiano de tus sueños erótico-festivos. Vamos, que un clavo saca a otro clavo. ¿Regresará Georgia a Nueva York para cumplir su sueño a pesar de las noches que promete (a juzgar por la experiencia previa) el italiano? Ainssssss. No seré yo quien te destripe la parte final del libro, que tiene algunos giros, pero siempre dentro lo razonable y para bien.
  3. El tercero, por increíble que parezca, la extensión. Exacta. Porque estos libros corren el riesgo de hacerse demasiado. Demasiado empalagosos. Demasiado largos. Pero no es el caso. Exactamente lo que necesita la novela. Además, la edición de Maeva tiene el tamaño de letra adecuado y es más que correcta.

Guapo
Ciao, bello Marcello


¿Y está bien escrito? Digamos que está muy bien llevado. Que nadie espere encontrar una prosa profunda, que la Jenny no es Tolstoi, pero sí una novela muy amena, divertida y previsible (no hay que ser un lince), en la que, por supuesto, todo acaba saliendo bien. Sí, hay final feliz. Así que te apetece algo ligero y agradable o si quieres un libro que te haga ver lo estupendo que es el mundo, es una opción más que buena. Si quieres esperar, es cuestión de tiempo que haya una película basada en la novela. Próximamente, en Antena 3.

Alguna contraindicación: sólo una. Cocina, lo que se dice cocina… poca. Vamos, que Georgia podría ser chef, fregona de restaurante, librera, pastelera o cualquier cosa que tenga un establecimiento de venta al público. Porque de cocina, comidas, etc. poquito.

La novela de Saira Shah, Una cocina a prueba de ratones, viene a pecar de lo mismo. Cocina… poca, salvo la del título y poco más. Editada por Salamandra en español, estamos ante otra primera novela de una escritora. Paralelismo con la Jenny: 99%, porque Saira es morena. Si quieres, aquí tieneslas primeras páginas de la novela, también puestas a disposición del público por la editorial.

Saira Shah
La portada de la novela
¿Más coincidencias? Sí, aquí también hay un viaje de por medio. En este caso, una inglesa, la prota, Anna, con su chorbo, Tobias, ponen rumbo a la France. Porque la Provenza es el lugar soñado por toda escritora inglesa romanticoide que se precie… Así que si el viaje de Georgia te parecía architípico, la querencia que tiene Anna por la Provenza no le va a la zaga. Pero…


Pero a Anna las cosas no le salen tan bien como a Jenny (si lo hubiera editado Maeva, hubiera sido harina de otro costal). Para empezar, Anna no acaba yendo a la Provenza, sino a una finca-granja-casa que es una ruína en el más áspero y profundo Languedoc. Está claro, con esa ruina de maison que se ha agenciado Anna, ¿qué iba a haber? ¡Bichos! Entre otros, ratones en la cocina. ¿Te acuerdas de la peli “Esta casa es una ruina”? Pues algo parecido pero en versión francesa. Por no tener, no tienen ni agua corriente. El sitio eso sí, debe ser preciosísimo, pero, a nivel infraestructuras, Mozambique sale mejor parada que el Languedoc y la France.
 

Se puede decir que media novela va sobre la casa y los vecinos “cercanos” porque la choza está en el más allá. Entre los vecinos, hay tipos muy pintorescos, ¡incluída una lofestori! que tiene sorpresa (y cornamenta; ainssss se me ha escapado). Algo exagerado, la verdad. Y un tanto flojo. Recuerda mucho a Entre limones, de Chris Stewart (sí, el de Génesis), pero en copia poco lograda. Entre la casa y el vecindario (y la burrocracia franchute), ¿conseguirá Anna abrir un restaurante campestre? Ahhhhh. Media novela va de eso y no te lo pienso adelantar… entre otras cosas, porque se vuelve algo casi irrelevante.

Y de qué va la otra mitad de la novela, te preguntarás. Ya he dicho que a Anna no todo le va bien. Anna y Tobias tienen un bebé a la que llaman Freya. De hecho, así comienza el libro. Y Freya es distinta. Como la contraportada se encarga de destripar medio libro, no voy a decir nada nuevo aquí: Freya tiene una discapacidad muy importante.

Es aquí, en las reacciones de Anna y de Tobias, en cómo evolucionan, en el comportimiento de la madre de Anna, de la hippie que tienen en casa… donde la novela gana muchos enteros. El punto fuerte de la novela son las relaciones personales, especialmente Anna-Freya, Anna-Tobias, Tobias-Freya y Madre de Anna-Anna y Madre de Anna-Freya. Sólo por esta parte la novela vale la pena y justifica toda la tontería de vicisitudes en el Languedocç, no en vano, Saira sabe muy bien de qué habla, por experiencia propia, y lo ha volcado muy bien en el libro.

La novela está bien escrita y se lee a gusto, aunque ya digo, la historia personal eclipsa a una trama aventuresca algo pobre. Hay tramos que se pueden hacer algo durillos, pero hay que reconocer que Saira trata de evitar los trucos de lágrima fácil y opta por mostrar el avance de Anna, en todos los aspectos.

A mí me ha parecido una novela interesante. Mejorable también (la fuerza que tiene la historia de Freya no necesita de todas las historias paralelas de los vecinos del Languedoc para funcionar). Pese a todo, por muchos detalles, me alegro de haberla leído.

¿Y había algo de cocina? Prácticamente nada. Se supone que Anna era una chef estupendísima en el guayomuní. Pero por lo poco que prepara en el libro, muy avezada no parece… vamos, que el arroz con socarrat que me ha salido a mí, le da mil vueltas.

Entonces, ¿nada de cocina en las novelas de cocina? Pues no, no en estos dos libros. Pero sí en un tercero del que hablaré en la próxima entrada.

Jo Weil
¡Hasta aquí por hoy!

¡Buen finde y feliz marzo!

Comentarios

  1. Pensé encontrar alguna receta para poner en practica artes en las que no ando nada bien jejeje.

    Saludos.

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    1. Practica, pequeño saltamontes... esa es la clave. Insistencia. ¡Un saludo transoceánico!

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  2. Jo, y que pensaba encontrarme con alguna idea nueva para poner en práctica. Por lo que cuentas me llamaría más la atención la segunda que la primera porque las novelas que parecen el guión de un telefilm protagonizado por Hilary Duff no me suelen gustar.

    Abrazotes.

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    1. Vaya, otro que pensaba encontrar otra cosa...

      En general, diría que la segunda es mejor que la primera. Pero si buscas "momento vida maravillosa", la primera es lo más.

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  3. A mí que el primer libro me recuerda mucho a "Bajo el Sol de la Toscana"...

    Y en esta entrada falta esto:

    https://www.youtube.com/watch?v=pCxFbGXtQF0

    Un saludo.

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    1. Es muy de ese estilo, sí. Hay una parte muuuuyyyy parecida.

      Jajajajaja, ¡con las manos en la masa! ¡Qué bueno! ¿Vosotros no seguíais el siempre que vienes a casa me pillas en la cocina con las manos en la masa y con los pies en la harina?

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  4. David me lo ha quitado del teclado, y es que según describías la primera novela me acordaba de esa película (y eso que hace mil años que la vi).

    Y por lo que veo, las protas podrían ser cocineras o fabricantes de tapetes de ganchillo, visto el montón de capítulos dedicados a las artes culinarias.

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    1. Las del crochet y el punto son las de "El club de los viernes" (y siguientes), de Kate Jacobs. Y la prota, antes de que le pase algo que no se puede contar, también se llama Georgia.

      Nota mental: ¿todas las novelas protagonizadas por Georgias están cortadas por el mismo patrón? De momento, dos de dos.

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  5. nomehablesdecocinaendossemanas puntocom

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  6. Yo también me he quedado un poco "defraudado" porque esperaba una de dos: o una crónica de los buenos quehaceres culinarios tuyos y del AMQP o unas novelas donde de verdad el tema gastronómico tuviese si no protagonismo, al menos un papel trascendental...pero bueno lo de "defraudado" es una forma de hablar, siempre tomo nota de tus sugerencias literarias para aplicármelas en un futuro próximo y yo me voy a quedar con la "chef con estrella" porque ahora mismo lo que me apetece es leer libros que, como dices tú textualmente "me hagan ver lo estupendo que es el mundo".
    Ahora solo nos falta la novela de cocina donde SÍ se habla de cocina, aaaahhhhh, a ver, a ver...
    Abrazos y buena semana, capi.

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    1. Otro defraudado... ains, menos mal que en breve habrá novela cocinera... que si no, me baneáis.

      ¡Que sí, que el mundo es estupendísimo y está lleno de gente maravillosa!

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  7. Pues hombre, para mi no me ponen, que ya sabes que yo soy de más frikismo, pero la de una chef con estrella me puede valer para un regalito, por aquello de la similitud ya comentada con Bajo el sol de la Toscana.
    Por cierto cuanta inquietud por conocer la vida CULInaria del matrimonio Haddoq

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  8. Ya, ya, contigo, si no es con un libro de cocina cibernética robótica en el año 30.851, no hay nada que hacer :P

    Por lo menos a alguien le va a servir alguna de estas reseñas personales. :)

    ¿Matrimonio, has dicho? Aún no... pero ¡pregunta tus inquietudes, que yo respondo encantando!

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