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Un billete de 10 euros no sirve para nada

Pensarás tú que un billete de 10 euros sirve para hacerse con muchas cosas.

En parte tienes razón.


Con un billete de 10 euros puedes pagar algunas (no muchas) cervezas o una copichuela (en un lugar que no esté de moda) o hasta comer en algún sitio con menú del día bien de precio (como en mi trabajo, el precio es muy bueno, la calidad igual no tanto; el AMQP no se ha vuelto a dejar invitar). Con un billete de 10 euros puedes atiborrarte a golosinas (o quedarte con las ganas de atiborrarte si estás en la tienda de chuches de los cines). Si eres goloso, con un billete de 10 euros puedes hacer realidad tus fantasías transitoriamente, durante lo que da de sí una palmera de chocolate. O dos. O incluso tres o cuatro palmeras de chocolate.

Chocolate sexy
Fantasía de chocolaaaaaate

No todo es comer o beber, no creas; un billete de 10 euros también te da para unos cuantos libros de segunda mano y algún minilibro o relato nuevo. O para una entrada no especialmente buena de varios teatros y, dependiendo del día y de la sala, para una entrada al cine (increíble pero cierto: el cine -aunque sea un bodrio de peli- está más caro que muchas obras de teatro). Incluso, con un billete de 10 euros puedes comprar la entrada para muchos conciertos (además de los gratuitos, obvio; pero tampoco esperes ver a Madonna).

Pero lo que no puedes hacer con un billete de 10 euros es... montar en el autobús.


Hace un par de semanas, tuve que ir a hacer un trámite en calidad de Sr. Cuesta (Ilmo. Sr. Presidente de la Comunidad de Propietarios) al Canal de Isabel II. Inesperadamente, después de un tira y afloja de más de dos años (en los que, de forma muy resumida, el Canal ha tirado y yo he aflojado), se logró resolver un problema, poner la factura del agua a nombre de la comunidad y, de paso, aleluya, domiciliar la factura. Emocionado, visiblemente emocionado (y si has tenido que hacer algún trámite con el Canal lo comprenderás), decidí volver a casa dando un pequeño paseo por el centro; la tarde era propicia y uno ya era consciente de que se va a convertir en pueblerino en breve. ¡Así que a empaparse de ciudad!

Paseando por Santa Engracia (Saint Engrance, de mis tiempos mozos del British), comprando una palmera de chocolate (sólo una), hasta Alonso Martínez para coger el autobús. Ahí estaba el 7, rutilante en su cabecera. De donde normalmente lo ves marchar mientras esperas en el semáforo en rojo de Almagro.

El día de autos no se escapó y logré subir. Pero debido al vicio de la palmera de chocolate, no llevaba más dinero que un billete de 20 euros y una moneda de 20 céntimos. Y el metrobús, guasón, agotado en la cartera. Así que a comprar el billete en el propio autobús mientras piensas en lo imposible "Que me toque un autobusero que esté buenorro tenga cambio de 20 euros".

Autobusero
Hola, Otto: no te ofendas, pero no eres mi tipo...

Y, claro, no. Lo imposible es imposible. "El cambio máximo es de 5 euros" me espetó, muy reglamentariamente. Que para eso hay un pegatina justo junto al autobusero informando de eso mismo.

¿Qué pasó? Lo que tenía que pasar: el autobús se puso en marcha (¡bien!) y yo me bajé en la segunda parada (¡mal!). Entré en un bar muy fashion (en Almagro todo es de fashion para arriba; este bar era muy fashion, pero sin llegar a super fashion) para pedir cambio, viendo de reojo el autobús, parado en un semáforo. Me dieron cambio de 20 euros en un billete de 10 euros y en cincuenta monedas de 20 céntimos. El celo del camarero con la cuenta de las cincuenta monedas es digno de elogio y el autobús se dio a la fuga.

¡Fuga temporal! Un par manzanas más adelante, el autobús estaba parado y se le iba a poner un semáforo en rojo en breve. Así que hice lo que hacen lo cobardes: correr. Cual gacela. Llegué a tiempo de coger el autobús en su tercera parada, con una sonrisa matadora, ensayada delante del espejo miles de veces (cosas de putacabrona). La cara del autobusero al verme de nuevo oscilaba entre la de superioridad absoluta y la de desprecio absoluto. Allí saqué ocho monedas del bolsillo. Su réplica fue una cara de asco absoluto, una moneda de 10 céntimos y un título de transporte absolutamente válido para un viaje. Por ese orden.

Efectivamente, en Madrid, los autobuses no tienen obligación de llevar cambio superior a 5 euros.

¿Te parece poco cambio? Pues ajo y agua. O sé un poquito previsor y ten un metrobús con viajes a mano. O cambia antes de subir al autobús.

Personalmente, me parece ridículo que el cambio se limite a 5 euros, habida cuenta de los 1,5 euros que te clavan por el billete sencillo y de que el metrobús cuesta 12,20 euros.

Es decir, un billete de 10 euros ni te sirve ni para subir al autobús ni para comprarte un metrobús. El billete de 10 euros se queda en tierra de nadie, en el territorio ignoto de los billetes de curso legal que no sirven para nada.


10 euro
Billete de 10 euros listo para imprimir y dar el pego por uno de verdad
Nunca un billete de 10 euros ha sido tan inútil.

Comentarios

  1. A mí también me parece fatal sobre todo porque aunque el transporte público funciona muy bien en Madrid (aunque siempre se puede mejorar, claro) las clavadas que te meten son épicas. Aparte que el lenguaje es muy rico y que nos recuerden que el cambio máximo sea de 5 euros no quiere decir que los conductores tengan prohibido manejar billetes de 10 o 20 pero tuviste la mala suerte de que te tocara un conductor gilipollas. Pero sí, la idea de vetar los billetes de 10 y 20 me parece bastante absurda.

    Y encima presidente de la comunidad pero menos mal que te queda poco.

    Abrazotes.

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    1. Comparado con Londres o París, el transporte en Madrid me sigue pareciendo caro, pero no tan caro. ¿Hay algo más cutre que el metro de París? Porque el de Londres tiene cierto atractivo turístico, pero en París...

      Los de 10 euros, no me cabe duda de que no tiene sentido que no se admitan ya en estos tiempos modernos.

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  2. ¡Jajaja, que bueno! Deberías haber tenido un pequeño cámara contigo para grabar la odisea y luego presentar el corto a un concurso, seguro que ganabas algo, jaja.
    Aquí en el apacible mundo de provincias circula una norma parecida y el tope de cambio máximo también es de 5 euretes, aunque depende de lo majo que sea el conductor ( y los majos escasean, parece que ser conductor de autobús es patrimonio exclusivo de los tíos que odian a la humanidad...¿o será que nos acaban odiando de tanto tratar con nosotros?)...de todos modos es mejor intentar pagar con el dinero justo porque mi última experiencia de pago con billete de 5 -ante un conductor guapón-chulángano que pensé iba a sensibilizarse ante mis ojillos de borrego degollado- fue nefasta porque me esbozó una media sonrisa de chico-Martini que interpreté como un "que tal estás, guapo" y resulta que era sonrisa maléfica porque procedió a colocarme en formato chatarrilla los 4 euros que me correspondían de vuelta. ¡Con monedillas de las coloradas y todo! Eso me ha enseñado a llevar siempre el dinero justito preparado y también a no sacar la apresurada conclusión de que un guaperas va a ser bueno conmigo porque NUNCA lo son, jaja.
    ¡Ay que rollo te largué!
    ¡Abrazos!
    PD: ¡Ay presidente de la comunity, menos mal que te vas al campo! :-)

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    1. Jajajaja, ¡qué bueno! ¡Nooooo, NUNCA no lo son! Y lo del concurso, visto lo no visto todavía, casi también, jajajaja.

      Sí, queridos, presi de la comunity... que en plan moderno sería Community Manager. :P

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  3. Ese es el drama de mi novio muchos domingos noche, cuando se ha olvidado de renovar la tarjeta de transporte. ¡La odisea de buscar moneditas por todos lados! jajaja.

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    1. Igual llega antes haciendo autostop. ¡Pobrete!

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  4. Yo es que,lo que no termino de entender, es por qué en los autobuses NO se puede comprar un abono de 10 viajes...me parece que sería tan obvio y práctico...

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  5. ¡Muy bien pensado!

    Pero no sé si eso les obligaría a llevar cambio por la diferencia entre el metrobús y un billete de 20€: 7,80€, así que de vuelta a la cárcel sin pasar por la casilla de salida.

    La solución óptima es colarse. Pero en el autobús parado en la cabecera y el tamaño de uno, no lo termino de ver...

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  6. En ste pueblo de m... el cambio máximo está en 20 €, claro que hablamos de interurbanos. Por cierto, la única actualización que han hecho en los últimos 30 años ha sido el paso de las pesetas al euro. Ahora se están planteando poner bonos de varios viajes, por que hasta la fecha sólo podías pagar el viaje sencillo en efectivo.

    Luego en la capital de provincia que nos gastamos, no hay ninguna tienda que te cambie dinero para la zona azul (que sólo acepta monedas que no salen de los cajeros y hasta hace poco ni tarjeta). Así que entrar a un bar y que te cambien como si nada me evoca la misma sensación que que te toque la lotería.

    Un saludo.

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  7. Jajajajaja, pues igual jugando a las tragaperras del bar consigues cambio. :P

    No te quejes, si en 30 años sólo han actualizado la moneda, leche, ¡qué bien de precio! ¿Los autobuses tampoco los han cambiado en 30 años? ¿Seguís lleguís yendo en calesa o en omnibus?

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  8. Ya, es lo suyo; pero ¿si no llevas porque te lo has gastado?

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  9. Ves, el pecado de la palmera fue el que te descuadro todo. Pero si, el tema del cambio es bastante absurdo la verdad, yo he visto ya varias veces situaciones de gente desesperada pidiendo cambio al resto del pasaje porque no podía perder ese autobús cuando el conductor claramente tenía cambio para darle, que si que vale, que son las normas y no las ponen ellos, el problema son esas normas tan absurdas.

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