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14 de julio de 2015

Premio extraordinario

Últimamente, con lo difusa, imprecisa y subjetva que es este adverbio, han sucedido tres cosas del todo extraordinarias y anómalas en mi vida cotidiana. Propongo dar un premio (extraordinario, claro está) a la que consideres más extraordinaria y anómala.

Primera cosa de índole extraordinaria y anómala: el risotto de setas

Motivo número 1 de extraordinariez: el domingo teníamos la nevera bastante perjudicada pero estaba todo lo necesario para hacer risotto de setas. Hormiguita a hormiguita, ya me había hecho con todos los ingredientes de la cosa, lo que traducido al mundo real significa:
a) que llevaba ya unos días con ganas de hacer el risotto (totalmente cierto, desde que probé la receta en casa de mi señora madre),
b) que por no llevar lista de la compra, había repartido los ingredientes en tres o cuatro visitas al super (porque en esta casa, querida, la compra la tenemos externalizada en Haddoquín, SA; mientras las compras las lleva el departamento de compras, encabezado por el AMQP)
y c) que aún no nos habíamos comido los ingredientes por separado, ni los habíamos usado para a saber qué (en esencia, lo tenía todo medio escondido en los profundos recovecos que guarda cualquier cocina que se precie: detrás de la caja de corn-flakes).

Risotto de setas
Mi risotto tenía un aspecto similar
Pero nunca tendría un mantel de flores grises... ¿para que existe el rosa?
Motivo número 2 de extraordinariez: cocinaba yo y no se quemó nada. Ni sé achicharró nada. Ni se carbonizó nada. Ni hubo que llamar a los bomberos (la conveniencia de esto habría que repensarla en según qué circunstancias). Ni hubo intoxicación por humos. Y esto, señores, era algo totalmente anómalo hasta hace cuatro días, pero parece que en los meses más recientes comienza a ser norma habitual. ¿Habré perdido definitivamente el toque brûlé que le daba a mis exquisiteces culinarias?

Gay Firefighter
Haddoquín, si hay que acudir a tu rescate, ¡yo voy!
Motivo número 3 de extraordinariez: estaba para chuparse los dedos (por algún sitio hay que empezar a chupar). Lo nunca visto. Ya tengo otra opción más de menú para cuando los progenitores vengan a comer a casa.

Total puntos de extraordinariez: 9 sobre 10.

Segunda cosa de índole extraordinaria y anómala: el coro

Primer motivo de extraordinariez: llevaba tiempo amenazando con dejarlo y, finalmente, lo ha hecho. El AMQP dejaba el coro después de la pausa del coro que siguió a la paliza de conciertos navideños. ¡Pero si al AMQP le chifla cantar! Pues sí, pero el canta en cualquier situación y circunstancia y es  igual de feliz catando en la ducha que en el Lope de Vega. 

Segundo motivo de extraordinariez: el AMQP se ha cabreado porque le han expulsado del grupo de Whatsapp de tenores del coro. Cosa que a tí, lector, como a mí (escritor), te parecerá del todo lógica y natural: si te vas del coro, te quitan del grupo de tenores para no darte la barrila. Pues no. El AMQP se lo tomó a la tremenda: "¡Tiempo les ha faltado para echarme del chat de tenores!". Por lo visto, no lo esperaba. O no lo esperaba tan pronto. Y lo que también esperaba es que le llamasen para ir a algún concierto (¿como estrella invitada, pensaría el AMQP?)...

Tercer motivo de extraordinariez: no le han llamado para ningún concierto porque no ha habido ninguno desde que lo dejó. Por lo visto, ha habido más bajas y el coro no está en condiciones de cantar, así que ha suspendido los conciertos que tenía hasta la vuelta del verano.

A mí, esta historia me da pena. Por un lado, y principalmente, por el AMQP. Porque a él le gusta cantar, porque en el coro se lo pasaba bien cantando y, además, porque se lo pasaba bien con la gente, con el grupito suyo. Por otro lado, también me da pena que el coro se haya quedado estado de ruina inminente; quieras que no, como espectador y como madre de la Pantoja churri del AMQP ese coro también me ha dado muchas alegrías, así que ojalá refichen a los perdidos o a nuevos cantantes para que el proyecto siga adelante.

Y al mismo tiempo me surge una duda: ¿qué piensa hacer ahora el AMQP? ¿Se me hará autónomo de la canción? ¿Se intentará meter en el Coro de Hombres Gays de Madrid?

Gay Choral
El AMQP con pajarita tiene que estar muy guapo... y son majos
Total puntos de extraordinariez: 8 sobre 10.

Tercera y última cosa de índole extraordinaria y anómala: Chamartín

Siempre digo que ir la estación de tren (y el hotel) de Chamartín es como meterse en la máquina del tiempo y viajar al pasado por lo anticuada que está. En lugar de haber reformado los baños de cruising de Atocha ya se podían haber gastado algún euro en bombillas para Chamartín. Salvo por la cascada de luz que tiene el vestíbulo principal del Metro (que me quedaría mirando horas y horas; soy muy básico), el resto de la estación está como para permitir pruebas bombas nucleares. Algún día, allá por el siglo LXII enterrarán las vías y reformarán la estación.

Pues bíen, ayer, lunes, 13 de julio de 2015, en mi periplo habitual hacia el trabajo me confundí de tren (por ir leyendo un libro en lugar de fijándome en los carteles de los trenes; que ya se sabe, leer es muy peligroso), tuve que hacer cambio en Chamartín y... ¡viaje en el tiempo!

Viaje en el tiempo... a un tiempo en el que debió llover de lo lindo porque en uno de los subterráneos, entre los andenes 3 y 4 ¡había goteras! ¡Tal y como lo lees, Maríaeduvigis! Goteras en el techo del subterráneo. Que si ya de por sí es un poco cochambre, con goteras se convierte en cochambre resbaladiza.

Goteras
La foto no es mía y es de marzo... pero como si fuese de ayer
Si es 13 de julio, si lleva sin llover desde el pleistoceno medio y si hace un calor que está todo más seco que la mojama... Si es imposible que haya goteras... Pues sí, pero había goteras.

Total puntos de extraordinariez: 11 sobre 10.

Por lo tanto, para mí, el ganador del certamen de cosas extraordinarias es Chamartín. Porque hace que lo imposible sea posible.

Ahora, querido lector, te pregunto: ¿qué es lo más extraordinario y anómalo para ti?  ¿Qué merece un premio extraordinario? ¡Vota!

6 de julio de 2015

A rey muerto, rey puesto

¡No me digas que se nos ha muerto Felipe VI!

¡No! No mientes la bicha. Que Felipe sigue vivito y (espero) coleando.

Felipe
Con chaqueta de verano, que tengo el reino sofocado con estos calores veraniegos
Además, no pienses en segundas lectura ni lea entre línea; por lo visto, parece que en un añito de trabajo, ha mejorado la (buena) imagen que los súbditos del reino tenemos de nuestro Jefe de Estado.

Si es que Felipe es muy mono. Muy ideal.

En general, los royals son todos ellos muy monos y muy ideales, porque Federico de Dinamarca también tiene su punto. Ainsss. Esa barbita. Ainssss. Ese flequillo rebelde. Ainsssssssss. Ríete de Hamlet.

Frederik of Denmark
Entre sus títulos figura el de Royal Monérrimo

¿Y lo de rey puesto? Haddoquín, ¿nos vas a hablar del recién entronizado Rey de Tonga?

No, no tenía intención. Porque Tupou VI (mira, VI, como Felipe) no me ha invitado a los fastos de la celebración. Si no, lo habría hecho. Porque si te invitan a una fiesta, hay que hablar de ella (aunque sea tarde o muy tarde; Mr. Mocho no me mate usted, todo llegará).

Tonga
Alguna excepción a la regla monérrima e ideal de los royals hay...
Entonces, ¿llevas ni se sabe cuánto tiempo desaparecido y nos vienes con un título que no quiere decir nada?

No. Rotundamente, no.

Querido lector, todo tiene su explicación.
- Mi desaparición de este mundo blogosférico. Al menos como activo, porque como pasivo ya había reaparecido (vamos que uno es lo que se dice un bloggero versátil). Ya te contaré algo de lo ocurrido en estos tiempos).
- Mi reaparición con este tema, tiene una causa justificada. Y si no me crees, sigue leyendo (si me crees, ingenuo, sigue leyendo también; por si acaso).

Hace dos sábados, volviendo a casa a comer, con la solana encima y en estado mental licuado y pensante, ya estuve a punto de coger el teclado. Pero me iba a salir algo muy melancólico y dramático relacionado con las malas decisiones y sobre como cualquiera está expuesto a acabar vendiendo sus pertenencias en la calle. Algo me dijo que no iba a ser trending topic, así que lo pospuse para los fríos invernales.

Hace pocos días, también estuve a punto de retomar la escritura en el blog, pero de nuevo la historia que iba a salir era tremebunda. Vamos, que estaba alicaído por una circunstancia que se veía venir desde hacía ya tiempo y tiempo (sigue leyendo). Y en esa situación, mejor no coger la pluma (ya, toma recurso estilístico literario).

Hoy, pasada una conversación dominical junto a la piscina con la Marquesa (aja Hermanísima) y el AMQP... cobra todo su sentido la expresión a rey muerto, rey puesto. 

Pool
Piscina del Marquesado

Veamos:

El rey muerto
Una idea de negocio que tuve hace año y medio y que, sin mucho empeño, empecé a llevar a la práctica en abril de 2014. Sin ningún éxito en lo mercantil y, a juzgar por lo que me dijeron el AMQP y la Marquesa, tampoco en lo personal (discrepo).

La idea no era mala y contaba con una selecta clientela: con un cliente na'más. Tal vez decir cliente sea exagerar porque no llegue a cobrar (más allá de un pago en especie: Así empieza lo malo, de Javer Marías); por decirlo suavemente, realizaba mi (escasísima) actividad de forma algo opaca al fisco (simplificando; no me iba a dar de alta en la Seguridad Social por un cliente que, de pagar, me hubiera pagado unos 60€ al mes). Hubo más clientes en mente, pero no llegaron a buen puerto.

Cosas que pasan. Si sólo quería poner este negociete en marcha para hacerme rico riquísimo y permitirme el lujo de poner una librería (anhelo).

Hace ya unos meses avisé a la clientela del cierre de actividad, cosa que acogió con cierto disgusto. Y el jueves (exacto, ese día que casi escribo en el blog en circunstancias poco propicias) le entregué todo lo que tenía pendiente y puse el The end a ese capítulo de mi vida. Anisssss. Y aunque lo disimulé, un poco bocadito sí estuve, tanto cuando decidí acabar, como cuando acabé de facto.

El rey puesto
Al tiempo que el naufragio de mi empresa anterior era algo cada vez más evidente, mi cabecita (loca) empezaba a pensar en nuevas (y por supuesto, brillantes) ideas. De una, en especial.

El domingo les hice partícipes al AMQP y a la Hermanísima de la idea y, vale, siendo algo optimista, diría que tuvo una acogida razonable. No mala. Pero sí razonable. No lanzaron cohetes pero no la vieron mal. Incluso diría que me animaron y también aportaron algunos detalles interesantes.

Tengo que darle más vueltas a la idea. Que está muy verde que te quiero verde, pero me gustó eso de "Como esperes a tener la idea perfecta con todos los detalles atados y todo controlado, igual no llega nunca".

Como sucedió con la experiencia fallida, debo decir que el AMQP, en esas situaciones, demuestra que es un santo. Porque podría decirme que soy como Antoñita, la Fantástica. Pero no. Me apoya y todo. 

Borita Casas
Haddoquín pensando
Si avanzo, te tendré al tanto, porque la cosa tiene que ver con estos mundos de internet. Puede que no llegue a ninguna parte. O puede que sí. Pero lo voy a intentar y, por una vez, me lo voy a pasar bien por el camino...

Guapo
Así voy a lucir cuando me lluevan los premios



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