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31 de agosto de 2016

Estados de la materia

En mis tiempos mozos, en la EGB (alumno de la ESO, la EGB es de cuando se estudiaba), estudiábamos que la materia se presenta en tres posibles estados o formas: sólido, líquido y gaseoso.

Como hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, de vez en cuando surge un nuevo estado. En el mundo de la física, ya se acepta un cuarto estado de la materia: el estado plasmático, el de los gases ionizados.

A mí, qué quieres que te diga, el estado plasmático se escapa un poco de mis entendederas  porque yo pienso en el agua y lo veo claro: hielo, agua y vapor de agua.

Helado gay
Quien dice hielo, dice helado, ¿verdad?

Gay agua
¡Agua vaaaaaa!
 
Baile gay
Supersólido

¿Pero agua plasmática o plasma acuático? No sé, no lo veo... Es más, a mí me dicen plasma y sólo se me ocurren dos cosas: el plasma sanguíneo (de las pocas entregas de bienes exentas de IVA, para que lo sepas) o las teles de plasma (que no están exentas de IVA, vaya mala suerte).

TV Rosa
¡La maritele de plasma existe!
Por otro lado, también en mis tiempos, en clase de lengua (eso que se habla y escribe, no lo que metes en la campanilla del primero que se deja) estudiábamos que los adjetivos son palabras que expresan una cualidad del sustantivo al que acompañan o que delimitan la extensión y alcance del sustantivo.

En el caso del estado, por ejemplo, se puede acompañar del adjetivo civil, relativo a los ciudadanos. Y el estado civil, como los estados de la materia, también puede cambiar.

Como me sucedió a mí a finales de abril: de soltero a casado.

No me vengas con ¡ohhhhh, qué sorpresa! Los buenos lectores de este espacio (que los hay) recordarán que hablé de papeles varios. Y si no, aquí te lo recuerdo. ¿Para qué iba a tener que hacer tanto papeleo? Pues eso, cabecita pensante.

Porque, vamos a ver, si te compras una casa con el churri (y con el banco, no lo olvides), lo suyo es hacer las cosas bien... En el caso del AMQP (que sigue siendo Algo Más Que Pretendiente, pero que muchísimo más) y mío, unos meses después de comprar la casa ya hicimos testamento. Para garantizar que, en caso de que acontezca el luctuoso suceso, el superstite respire. No es plan que a uno se le muera el churri y además las pase putas para pagar la casa. Sí, el churri se le muere a uno. La opción de morirse uno antes que el churri no se contempla, es de muy mal gusto.


¿Y con el testamento no era suficiente para dejar todo claro? Pues no. El Derecho Civil español, en materia de herencias, es muy caprichoso y, aunque haya últimas voluntades, el reparto de la masa hereditaria no es el mismo si hay vínculo matrimonial o no... Así que, no, el tema, aunque suficientemente resuelto, no estaba totalmente resuelto.

Además, ¡qué coño! A mí me hacía ilusión casarme. Que es un papel, sí. Que no garantiza que las cosas vayan a ir bien por firmar ese papel, también. Que un matrimonio sólo puede acabar mal, también, porque o hay divorcio o la muerte les separa antes o después. Pero no deja de ser un paso que me apetecía dar. De gritar como una loca que quiero al AMQP.

Gay grito
Haddoquin, gritando como una loca


Así que, lo hablamos (hablé yo, el AMQP es de pocas palabras), lo pensamos (el AMQP, a mí me entró una llorera del copón), lo decidimos (anda, una cosa que hacemos juntos), nos informamos (ejem, un plural de la primera persona con la que soy más que generoso con el AMQP) y... contra pronóstico, en muy poco tiempo, estaban los papeleos hechos y la autorización en la mano. Sólo faltaba poner fecha.

Nosotros habíamos pensado en un bodorrio de primeros de verano, con el buen tiempo; un viernes o sábado, para que la gente estuviese disponible. A ver qué decía el juzgado. Allí que se fue Haddoquin, un miércoles, a hablar con una funcionaria muy maja, para consultar agenda. El diálogo fue tal que así:

- Hola, Venancia Ifigenia, que nos casamos un viernes o sábado. Cuando nos digas.
- Pues un sábado, como que no, Haddo. Porque tiene que ir el concejal a tu finca, te cobraría más y no les gusta (ups, que además eso no está permitido). Así que un viernes aquí, mil veces mejor y gratis, que en el Ayuntamiento cobran, pero aquí no.
- Sea, un viernes.
- Pues el del puente de mayo no porque me voy de puente... El anterior.
Glups. Haddoquin, un servidor, coge el zapatófono:
- AMQP, ¿el viernes de la semana que viene tienes algo? ¿Nada especial en el trabajo? Vale. Pues te casas conmigo ese día a las 13:00.


Como quien dice de la noche a la mañana. Lo suficiente para comprar las alianzas y reservar restaurante para la familia más cercana exclusivamente. La celebración ya la haríamos en verano, con el buen tiempo y bien preparada, con detallitos y esas cosas.

Y mira, no lo voy a negar, el jueves ya me notaba algo nerviosillo. El viernes también se veía al AMQP nerviosillo. A las 12:15 salimos para el juzgado, fuimos los primeros en llegar, nos fuimos a tomar algo al bar de Sonia (que nos felicitó sin decir nosotros nada). Llegó mi hermano con mi cuñada, luego mi cuñado... luego el resto, entramos al juzgado, esperamos (atacados)... llegó un chicuelo joven... nos hicieron pasar.

El chiquito joven, con zapatillas, con unos chinos y una camisa que le quedaba grande... resultó ser el juez... que había tomado posesión unos días antes y oficiaba su primera boda.

Muy sencillo todo. Muy bonito. Alguna lágrima.

El juez nos leyó un poema al acabar. Deleznable, el poema. Entrañable, el juez.

Firmamos.

Firmaron los testigos.

Salimos a la calle, nos hicimos alguna foto todos juntos y nos fuimos al restaurante andando. Todo muy bueno. Llegaron dos familiares que no pudieron estar por la mañana y... ¡casados!

¡Y a casita a tomar unos dulces y beber champán!
(Ainssss, cómo se ve el cartón de la cabeza)


En fin, de soltero a casado; me siento feliz; igual que un gas que pasa a plasma.


19 de agosto de 2016

Multiplicidad

Multiplicidad, según la RAE, la cualidad de múltiple; así pues, nada mejor que multiplicidad para dar nombre a esta entrada que podría tener múltiples nombres. Te dejo cuatro posibles nombres para que elijas el que más te guste.

Propuesta 1. La vuelta al cole.

Porque hoy, oficialmente, vuelvo de vacaciones. Ya, una vuelta no especialmente intensa si estoy aquí escribiendo, ¿verdad?

En lo profesional, preveo que esta vuelta al cole y todo el curso académico me van a gustar. Se presenta animado, con algún cambio interesante y retos nuevos (asumibles) por delante. Además, en unos meses elegimos superjefe. Un curso también con un día para cortarse las venas: los martes empiezo a las 9 y salgo a las 20:30. Pero es sólo un día a la semana y sólo de septiembre a diciembre, así que no es tan grave; sobre todo considerando que los lunes y jueves me voy a poder quedar en casa.

Eso significa que hay que hacer cambios en la agenda de extraescolares:no podré ir los martes a pilates (y los jueves, si no tengo que salir del mundo rural, tampoco tengo intención de ir a Madrid a pilates). ¿Me tendré que buscar algo para hacer por las cercanías? ¿Tendré que pisar, por primera vez en mi vida un gimnasio? ¿En un gimnasio piji con ? ¿En un gimnasio más cercano? Ainsssss, ¡cuánta indecesión!

Olivia supo elegir bien gimnasio... o no tanto...

Propuesta 2. Como el Guadiana

Que tiene ojos. Y lo mismo está que desaparece. Como me ha pasado a mí. Desde mayo sin dar señales de vida por aquí. ¿Por qué? Porque a finales de abril pasaron muchas cosas, en mayo siguieron pasando muchas cosas y en junio pasaron más todavía.

No temas: casi nada de trabajo, todos esos sucesos fueron en casa o a nivel personal. Y todos buenos. 
De forma resumida (porque ya habrá más entradas para contar lo más interesante con más detalles), lo que ha sucedido es: boda (abril) + cocina (mayo) + partyboda (junio).

Además, casi lo olvido, tuvimos que ir a votar, porque hubo elecciones, ¿te acuerdas? Eso que igual nos toca volver a hacer el día de Navidad...

Party boda
Besito posterior al ¡Sí, quiero!

Propuesta 3. Ahora me ves, ahora no me ves.

Así, como si fuese magia. O como si fuese la peli Ahora me ves 2. Igualito. Fuimos a verla hace unos días y... ¡mencanta! Vaaaaale, ya casi no me acordaba de la primera Ahora me ves (vamos, que sólo me acordaba que iba de unos que hacían unos trucos chulos, sin más detalle, y basta). Pero fuimos y me encanto la peli, los giros de la peli (alguno medianamente previsible), Greenwich (porque es una tontería que tenemos el AMQP y yo con identificar -yo- Greenwich en las pelis) y los actores en de la peli (excepto Morgan Freeman, que no puedo con él: ¿no se podía haber muerto a la vez que Mandela?). Porque, señores, si me vuelvo a casar... que sea con Mark Ruffalo.

Sexy man
Sí, Haddoquin, ¡eres un as!

También me serviría Daniel Radcliffe. No me importa que mida metro y medio. ¡Qué interesante se ha puesto Harry Potter con esa barbita!

Ahora me ves
Sí, habría mucha magía entre nosotros, Haddquin

Propuesta 4. I'm alive.

Totalmente celinedionesco. Sí. Sigo vivo. Y aquí estoy para contarlo. Saca tu pose más diva, afina y grita conmigo I'm alive. Porque en este blog Celine Dion es pura inspiración y si eres un rancio de los que dice que no te gusta la buena de Cèline Maire Claudette... déjate llevar por este I'm alive tan buenrollero y luego me dices si te ha subido el ánimo o no.


26 de mayo de 2016

De la niña de mi pueblo y Mocedades



A veces, ir la cine implica que sales tarareando una parte de la banda sonora. Porque la conoces, porque hay alguna canción o música pegadiza (igualico que la ganadora de Eurovisión de este año, ¿verdad? Ainsss, Jamala, flaco favor...).

Otras veces, te quedas con algo que te ha impactado de la peli y le das vueltas y vueltas en la cabecita, como una lavadora en pleno centrifugado. Bueno, no siempre pasa esto, si la peli es cine intimista, indie e independiente, igual sales algo desorientado y todo; tranquilo, no es falta de azúcar, era la intención del director.

Pues bien, si vas a ver X-Men Apocalipsis, puede que te pasen estas dos cosas a la vez:
1. Que salgas tarareando a Mocedades.
2. Que salgas pensando eso de “Qué razón tenía, Haddoquín: ¡vaya con la niña esa!”.

Como a mí, que fui ayer a verla con la AMQP, quien sorprendentemente se sacó ese plan de la manga justo cuando más necesitaba evadirme de la obra que tenemos en casa. Ainsss.

X-Men Apocalipsis es una peli bastante entrentenida, más considerando que es larga pero que se pasa en un suspiro. Y eso, para alguien como yo, que reniega de pelis de superhéroes,  ya es un meritazo. Reconozcámolo: Marvel le saca unos cuantos años luz a DC (edito: no DG, que luego desgay se tira de los pelos) Comics (Batman y Superman) en lo que a películas se refiere. Curiosamente, en tema series, la cosa es al revés, como se ha encargado de precisarme el AMQP, siempre cuidadoso para que este espacio sea riguroso y preciso en todos sus detalles.

¿De qué va X-Men Apocalipsis? De mutantes superhéroes que salvan a la Tierra de unos malos malvados mavadísimos. Como en el porno, el guión es lo de menos, lo importante son los actores:

En el bando de los buenos tenemos en un destacado lugar:
1. Al divinísimo James McAvoy. Que es divinísimo desde que fue el noviete de Jane Austen en una peli con Anne Hathaway que no vimos nada más que los Austenadictos. Da igual lo que hubiera hecho antes, que sea el profesor Xavier o lo que haga después: es Tom Lefroy. Y punto.

Tom Lefroy
¡Hola, Jane, chata!
 2. A Jean Grey, una telépata interpretada por Sophie Turner, una jóvena pelirrojísima de apenas veinte añitos a la que yo no conocía de nada… pero que sale en Juego de Tronos. ¡Jodo con la niña! Más no te digo, porque no es plan reventarte la peli, pero es que… tela, telita. ¡Jodo con la niña! Que fue mi frase. ¡Esta es de mi pueblo, por lo menos! El AMQP fue más expresivo.

Jean Grey
Soy telépata: sé dónde me está mirando el 50% de la población...
Por el lado de los malotes tenemos a:
1. Michael Fassbender, también conocido como Magneto. Que mira que sale supermonérrimo haciendo de polaco, pero luego ya haciendo de malo malísimo no me dice gran cosa. Pero de polaco… ains… Está visto: no me gustan los chicos malos.

Magneto
Parezco bueno, pero a malas... soy muuuu malo
2. El megamalo, En Sabah Nur (hala, pronúncialo si te atreves), que interpreta Óscar Isaac, un mozalbete guatemalteco desconocido (para mí) hasta que salió en Star Wars, el despertar de la siesta de la fuerza. Lo cierto es que Óscar va tan disfrazado de megamalo… que podría ser cualquiera. Por cierto, este megamalo es como todos: medio lelo. Y si has visto (que seguro que sí) La Momia y sus derivados, recuerda un poco.
 
En Sabah Nur
¡Vaya abrigo más elegante!
¿Y qué tiene que ver Mocedades con todo esto? 

Puestos a filosofar, Mocedades tiene que ver con cualquier cosa. Concretando algo más, si tienes una cierta edad (de 40 para arriba, me temo), puede que parte de la banda sonora de tu vida haya sido (e incluso siga siendo) Mocedades. Si es así (¡bienvenido al club), te sonará una canción llamada… Cuando tú nazcas.


Y esta canción tiene la misma música que gran parte del segundo movimiento de la preciosa sinfonía nº 7 de Beethoven.


¡Ohhhhh, casualidad! Justito lo que suena en la parte más asín de la peli.

Y que ya no se te va de la cabeza en las siguientes… 27 horas, por supueso, con la letra de Mocedades... que le pega a la peli...

Ojalá te quede todavía un mundo como el mío…

12 de mayo de 2016

A la segunda...



¡Comienza la segunda semifinal de Eurovisión 2016! Ahhh, que te perdiste la primera, pues ponte al día.

¡Que nos faltan 10 países para la final del sábado!

Ya están Måns Zelmerlöw y Petra Meda, la Petrita. Abrimos el chou con un numerito tipo musical de Broadway contando la historia del ESC (Eurovisión Song Contest, paleta) para el público de fuera de Europa, es decir: China y Estados Unidos, que los australianos ya saben lo que es participar y votar. Y, la verdad, la introducción ha estado muy bien y ha tenido su gracia. Si es que esta Petra vale un potosí. O dos.

¡Comienzan las canciones!

1. Letonia



Que sepas que la canción letona la ha escrito la amiga Aminata, la raruna que fue por Letonia el año pasado, que batió el record de puntos letones (y eso que Marie N ganó en 2002, el año de Rosa).
Empezamos muy bien. ¡Ainsss, qué rubio monísimo es Justs! De cara es un poco feucho. Toma estribillo pegadizo el de ese Feeling your heartbeat, that’s all I want!
Y tan pegadizo: pasa a la final.

2. Polonia



Un mamarracho con levita roja y sin calcetines. Que alguien le eche pegamento en las cejas para dejar de moverlas, que se puede ser expresivo sin necesidad de mover las cejas veces por segundo. Una balada del montón cantada en inglés que va ganando intensidad y, ohhhh, pone las últimas palabras en el escenario. Vamos, poco más que un karaoke.
Esto no puede pasar a la final, no puede pasar... pues... increiblemente pasa a la final. Buenas noticias para Barei. Say Yay!
3. Suiza



El país que fuera primer ganador de Eurovisión nos trae a una canadiense. Suiza y Canadá juntas… eso es muy Celine Dion, te dirás tú. Pero no, nada que ver, reina (pronunciése gueina). Rykka no es Celine: nos canta descalza (mal presagio), con pelo gris-azulado y con una falda transparente (tranquilos, lleva la braga-faja limpia).
Canción que va a trompicones y que ella canta moviéndose patrás-palante sin parar. No me ha gustado.
Y al público europeo tampoco porque se ha quedado fuera de la final. Tendrán que llamar a Celine de nuevo...

4. Israel


Un tipo que va muy abrigado, mitones con brilli-brilli (la camisa también lleva brilli-brilli) y con un flequillo imposible canta una baladita. Ha debido pensar que iba a Estocolmo a cantar al aire libre. Una pareja de chicas se pasea en un aro que da vueltas por el escenario.
Muy raro todo hasta que llega el estribillo final de su Made of stars y el escenario empieza a echar estrellas doradas desde arriba. Chulo, aunque la canción…psa.
Pasa a la final.

5. Bielorrusia


Iván sale en pelota picada con un lobo… ¿Qué ven mis ojos? Imposible de toda imposibilidad. Era una imagen del escenario… que Ivan, clavado a Lucius Malfoy, va con un traje blanco blaquísimo (y unas rayas verticales en la cara), como toda su panda, digooo banda, virtual grabada. Buen uso del escenario, sí, señor. Eso sí, Ivan, majo, un poco egocéntrico ya eres... porque en el vídeo sólo sales tú.
¿Qué tiene que ver esto con una letra titulada Help you fly? Es un misterio. Y tendremos que llamar a Iker Jiménez para que nos lo explique. Ivan no será; porque el sábado no le veremos en la final.

6. Serbia

Sanjia canta Goodbye. A mí me parece un mal título si quieres pasar a la final, guapa.
La chica se da un aire a Alaska y Xena, la princesa guerrera. Para Julia Varela, la comentarista española, está entre Adele y Amy Whinehouse. Está claro que tengo mejor ojo que Julia: el año que viene que me lleven a comentar Eurovisión a mi.
La canción va contra los malos tratos (genial me parece), así que aparece un maromo-moscón. Tiene un coro chulo y, aunque es enérgica y correcta, se me ha hecho un poco batiburrillo.
El sábado ya veremos qué tal le va porque, para mí, contrapronóstico, pasa a la final.Tendré que estar más atento, a ver si le cojo el puntillo (a la canción; puntillo alegre es muy previsible que sí coja).

7. Irlanda



Atención: un ex miembro de West Life, Nicky Byrne, alias sonrisa profindén. ¿Piensa que va sobre una tabla de surf? Canción muy animada y buenrollista. Y buen baño de multitudes en el satélite del escenario para llevarse al público de calle. Que lo de ser ex West Life da mucha experiencia en esas lides, digo yo.
¿Algo malo? Sólo que el tiempo no pasa en balde y que Nicky está un poco arrugado.
Y en el marifestival todo tiene que ser felicidad: las arrugas no gustan. Neno, muy a mi pesar, porque la canción era alegre, fuera de la final. No me esperaba yo eso. Drama.

8. Macedonia



Kaliopi, una morenaza que no debe pasar mucha hambre, canta una canción en macedonio, que cada vez se escucha menos lo que no es inglés. No se entiende mucho: salvo el Dona del estribillo (para algo la canción se llama así) y que cae una especie de meteorito en el escenario. La tía no se mueve ni un ápice.
¿Algo bueno? Pues que la canción suena muy bien, salvo el grito sobreagudo del final, que debe ser marca de la casa de Kalipi. Debe ser superbonito lo que dice.
Pero nos quedaremos con la intriga porque el sábado no la veremos en la final. Bye, bye.

9. Lituania



Un niño rubio llamado Donny Montell canta una canción en inglés compuesta por unos suecos. ya se sabe que los suecos tienen la fórmula para triunfar en Eurovisión. Puesta en escena muy buena, con luces, fuego, chaqueta fuera, etc. Una frase larga propia de novio antes de la noches de bodas, I've Been Waiting for This Night. Pegadiza para una balada que no sería gran cosa fuera de Eurovisión pero que es muy eurovisiva.
Vamos, que cumple todo para estar en la final.
Y lo está: ha pasado a la final porque estamos en Eurovisión. En la OTI esto no pasaría.

10. Australia
El año pasado Australia ya participó en Eurovisión y, lo que es más importante, ya votó.
E hizo una de esas aportaciones inolvidables: la presentadora que daba los votos, la amiga Lee Lin Chin.

Lee Lin Chin
Lo mejor de Eurovision 2015

Este año mandan a una coreana, Dami Im, a cantar Sound of silence. En Australia deben tener mucho problemas para situar Europa en el Hemisferio norte y deben pensar que todo es Asia.



La chica aparece muy peripuesta, reclinada y con un vestido precioso en lo alto de un cubo negro con mucho brilli-brilli; así para empezar está muy bien. Luego, la moza se sienta y se pone a gritar como una posesa. Juega con la pantalla. Grita más. Se baja del cubo. Mira a la cámara y, adivinas bien: se vuelve loca del potorro gritando. Porque si pensabas que no podía gritar más, te equivocas: sí puede. Alucinante el griterío en una canción más o menos pegadiza.
Tanto grito y poderío le vale el pase a la final.

11. Eslovenia



ManuElla es del Barça y canta Blue and Red. Que podría ser el nuevo himno del Barça pero... ¡No! ¡Va vestida de blanco (¿será del Real Madrid?), enseñando pechamen! ¡De blanco! Y el escenario ha sido básicamente blanco y ha tenido un poco de fuego. Incomprensible. ¿Dónde estaban el blue y el red, nena? Eso te pasa por cantar en un idioma que no es el tuyo y no entender ni sentir la letra...
Lo mejor: un chulazo despechugado que sale para dar vueltas sobre un palo que gira. Tiene más músculos que kilómetros de aquí a la Luna.
La canción y la actuación son algo pobres. Demasiado poco para pasar a la final. Se van a casa.

12. Bulgaria



Poli Genova podría ser algo así como el nombre de una operación anticorrupción, pero es el nombre de la cantante búlgara. La chica snos trae un traje imposible y un look y una canción un tanto futuristas (incluyendo lucecitas en el traje). Mientras canta, muy potente, el escenario no para: chulo. Canción cañera pero, para mí, poco pegadiza y a la que le falta algo. El final, con el coro, tiene fuerza.
Y debe ser ese final y el punto diferente lo que ha hecho que pase a la final.

13. Dinamarca



Una panda de amigos, para ser exactos un trío (vicioso, céntrate en lo que estamos), nos trae… Soldiers of love. ¿Cómo te quedas, Cristeta? De piedara. ¡Pero si no son Marta Sánchez!
El que comienza a cantar es un poco monérrimo. El segundo es un horror (tipo Adrien Brody).
Canción muy coñazo y anticuada, que no se anima ni con el paseíllo al satélite.
No merece estar en la final y, cosa rara que yo acierte, no pasa. Pero, claro, eso de Soldados del Amor es de la época de la Guerra del Golfo y, queridos, Martita os daría mil vueltas.

14. Ucrania



Vamos a hacer un concurso: ¿quién canta en un idioma más raro? ¡Nosotros! Que los griegos cantaron en póntico, nosotros en tártaro crimeano.
Canción tristona este 1944, cantado y gritado por Jamala (que suena a Ruslana, la ucraniana Princesa Xena que ganó en 2004). La moceta pone así la voz como oscura, para ir a tono con la gravedad de la canción y se debe dejar la garganta cantando eso. Puesta en escena raruna, pero no fea.
A mí como que no me ha gustado mucho, pero pasa a la final y hay quien la considera una de las favoritas.

15. Noruega



Agnete es una jóvena lapona, rubicunda, requetemona y pechugona que nos trae un traje blanco con calados. Puesta en escena con de todo: humo, unos hierros, una bailarina, mucha luz. Todo eso para una canción un poco del montón, Icebreaker, que se deja gritar.
Se queda fuera de la fina y ¡señores, el fin del mundo está cerca! Noruega fuera. Islandia fuera. Dinamarca fuera. Finlandia fuera. De los escandinavos y nórdicos ricos sólo queda para la final Suecia, que para eso es anfitriona y se ha gastado la pasta en la fiesta.

16. Georgia



Una banda inddie-electro-rockera (duplicada o cuadruplicada por efecto milagroso de un espejo) trae una propuesta un poco distinta de lo habitual. El batería tiene su punto oso buenorro, no te lo pierdas. ¿A uno se le ha caído la guitarra o eso estaba previsto?
Un tostón ruidoso. Insufrible para ser la canción número 16. Trasto, el chucho rubio, ha pegado un brinco a mitad de canción del susto que se ha llevado.
El sábado tendré que sacar a los chuchos fuera porque volverán a salir. ¡Han pasado a la final! ¡Nika Kocharov, cómprate un peine hombre!

17. Albania



Eneda Tarifa, que escribe cuentos infantiles, canta Fairytale, muy propio, ¿verdad? Con esa voz grave, el traje así como dorado-metalizado (modelo estatua clásica hierática) y esa música, el conjunto me ha dado la sensacón de ser muy de banda sonora de James Bond.
El que se ha despertado ahora con los gritos es Gerundio. Morgana no se inmuta.
Se van a casita con lo puesto.Que se presenten para la próxima de James Bond, que les va a ir mejor.

18. Bélgica



Muy marchosa la canción de la Paula Rubio belga. Laura Tesoro, alias Ricitos de oro, se llama la criatura.
Vocalmente nada del otro jueves; la interpretación y puesta en escena, con bailecito chorra, me han parecido muy correctas y muy eurovisivas.
Tiene todo para estar en la final y ahí es donde la veremos.

Así que ya tenemos a todos los finalistas.

¿Estás preparado para la fiesta eurovisiva del sábado?
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