Subscribe

16 de abril de 2016

Organización

–Ains, María Eduvigis, hija, si es que no me cunde nada el tiempo, me lío con mil cosas y ¡no paro! –refunfuña Haddoquín, con preocupación en la voz y en el fondo de su honda mirada–. ¡Estoy ya como mi madre!
–¿Estás menopáusico? –pregunta, visiblemente sorprendida, su amiga.
En algunas ocasiones, como ésta que nos atañe, María Eduvigis no es merecedora de ser calificada como amiga, pero Haddoquín, en sus cavilaciones, no se lo tiene en cuenta, así que prosigue.
–No. Peor. Es que ya puedo decir eso de…
–¡Lo veo! –interrumpe una María Eduvigis chisposa, decididamente dispuesta a enterrar su última decepción amorosa bajo gruesas capas de ironía trágica de mal gusto a costa de Haddoquín– ¡Una primicia! ¡Españoles: Franco ha muerto!
–¿Estás segura de que sólo has tomado té con leche? –pregunta desconfiado Haddoquín, echando una ojeada al mueble donde guarda el anís y descubriendo que está entreabierto de manera inusual– María Eduvigis, nena, ¡deja el anisette! Además, te recuerdo que Franco murió cuando yo tenía doce días. U si lo de Osvaldo te salió rana, no es culpa mía, ea. Lo que te iba a decir es que “¡es la primera vez que me siento en todo el día!


  –Uy, Haddo –se alarma María Eduvigis, recobrando temporalmente la sobriedad–, eso es muy de madre, sí.
–Ya lo sé. ¿Por qué te crees que te he dicho que estoy como mi madre? ¿Porque me disfrazo de Cleopatra en carnaval? ¿Por qué yo también me pregunto con qué amistades me junto? –replica, no sin mala leche, Haddoquín–.
–¡Ahhhhh! ¡Lo que me ha dicho!
María Eduvigis hace patente lo ofendida que se siente adoptando una pose algo teatrera. Lleva el dorso de su mano derecha a la frente erguida, entrecierra los ojos y pone en jarras el brazo izquierdo. De esa guisa, contraataca, como el imperio.
– ¡Si yo adoro a tu señora madre!
–Y ella a ti, supongo; a su modo, al fin y al cabo, apuesta a que acabarás convertida en una mujer de provecho, comme il faut! –concede Haddoquín, quien aprovecha esta tregua para retomar su conversación original–. Pues eso, que me lío con mil cosas, que tengo tropecientas cosas que hacer, que se me junta todo. ¡Y la semana sólo tiene siete días!
–Es verdad. Enseguida te despistas, cualquiera que te llama te aparta de tus propósitos, no llevas agenda, te organizas mal, pierdes el tiempo que da gusto... ¿Sigo? –pregunta retóricamente María Eduvigis en una nueva punzada irónica que está a punto de colmar la paciencia de Haddoquín.
Dos segundos y un respingo y una maquinación después, María Eduvigis tiene el atrevimiento de hacer una sugerencia.
–Lo que igual necesitas es un secretario. O mejor, una secretaria. O mejor todavía, una secretaria que te conozca bien, que sepa lo que te gusta, que conozca tus horarios, etc.
–Hmmm... pues igual...
–Alguien, no sé, un poco como yo…
–¡Stop! ¡In the name of love! ¡Vade retro!–grita alarmado Haddoquín, adivinando la intención de María Eduvigis– Lo que necesito es...
Haddoquín empieza a ver la luz y, envalentonado, continúa.
–Lo que necesito es poner un poco de orden en mi vida, centrarme en hacer las cosas… y hacerlas. No estar todo el día de pingo. ¡Nada de procastinar!
–¿Loqué? ¿Procastinar? –pregunta alterada– Eso suena a guarrada…
Haddoquín, embalado, pasa por alto la confusión semántica de su amiga y, mirando al frente, decidido, sigue con su perorata.
–¡Sí! ¡Organización, la clave del éxito! ¡Necesito organizarme bien!
–¡Ya! ¡Y yo necesito un novio rico!
–Sí, entre otras cosas –murmura Haddoquín–. ¡Organización! ¡Eficiencia! ¡Organización! ¡Sí!
* * * * * * * * * *
Pues sí, no te engañes, la organización es la clave para todo. Para distribuir bien los tiempos, espaciar los eventos, etc. Vamos, para que no te pase como a mí.

Hace unos días, mi agenda (en forma de pizarra) mostraba: musical, teatro y cine. ¡Tres días seguidos! ¡Agárrate! Que sería mejor ni calvo ni con tres pelucas… pero es lo que tocó. Que pasamos de la reclusión absoluta en el mundo rural durante meses y meses, sin ir a ningún sitio apenas, a estar tres días seguidos de jarana.

Así que ya sabes de qué van a ir las siguientes tres entradas del blog: del musical, del teatro y de la peli.

Y hoy toca la peli: Batman vs Superman.

Como adivinarás, fue un capricho del AMQP, que es fan de los superhéroes. Porque a mí se me va a pasar ver Brooklyn bien vista, pero... ajo y agua (o un miércoles que no tenga algo por la tarde y me pueda escapar a la civilización). Para una crítica más acertada, te aconsejo ver la opinión que da desgayficando y la de sus comentarios. Por mi parte, sólo puedo dar algunas pinceladas; totalmente subjetivas, que para eso son mías.

Metraje: se me hizo larga (la peli; lo otro, no me acuerdo)
Y eso, señores, hablando de superhéroes, dice mucho en su contra. Porque en una peli de superhéroes uno querría ver acción sin parar: a un señor volando con capita y el calzoncillo por fuera y a otro haciendo lo que quiera que sea que haga Batman. Pero no algo que casi parece un drama sensiblero de época.

Guión: del todo inexplicable.
Eso de que Gotham y Metrópolis están una enfrente de la otra, a tiro de piedra, casi como Alcobendas y Sanse, pero con una bahía entre medias, me ha dejado muerto difunto. ¡Qué menos que un océano! Pues no. Vamos, que en bus de la EMT vas de una a otra sin problemas.

Por otra parte, eso de que, siendo casi vecinos, Superman y Batman no se conocieran... lo veo cogido con pinzas. ¡Que son vecinos superhéroes! No de los de "uys, Pernilla, que me he quedado sin sal". Pero peor todavía es que, siendo Clark Kent periodista, no conociese a Bruce Wayne, un multimillonario que vive en el pueblo de al lado, recuerdo. Vamos, que como profesional, Superman deja mucho que desear (y Lois también, que también es de lo más pánfila). Y lo requetepeor: que Lex les invite a una fiesta y les trate de iguales... ¡No puede ser! Te pongas como te pongas. Porque Bruce es un millonetis y Clark un currito... no cuela que se entremezclen en una fiesta y menos aún que el anfitrión hable con los dos a la vez como si fueran iguales. ¡Que no! Que para algo hay clases sociales, señores guionistas. Para que los marxistas-leninistas nos puedan dar la matraca con lo de la lucha de clases, etc.

El guión tiene algunos giros imposibles. Como es una peli de superhéroes, no vamos a decir que sean imperdonables. Porque si lo piensas... Superman no puede tocar la kriptonita (hasta ahí todo normal) pero medio minuto después sí. ¿Porque él lo vale? No sé, un beso energético de Lois, un algo para darle fuerza extra, no sé... pero así, sin más, ahora soy más machote y puedo con la kriptonita, se hace muy raruno.

Iluminación: los iluminadores se fueron de vacaciones durante el rodaje, estaban de huelga, ligoteando por el móvil, haciendo la compra para la cena o a otros menesteres. Pero iluminando, eso seguro, no estaban.
¡Qué gris oscuro/negro todo, oiga! Las gafas 3D no sirvieron de nada. Porque está todo a oscuras y no ves nada. Que pensaba uno que iba a acariciar la musculatura supermaniana o batmaniana, pero nasti de plasti. Sólo merecieron la pena por el trailer de El libro del selva o Tarzán o algo que pasaba en la jungla, que mencantaron (y el anuncio de Turkish Airlines, buenísimo). Menos mal que el AMQP y yo somos muy ahorradores y llevamos dos pares de gafas 3D en la guatera del coche.

Vestuario: ¿por qué Batman va disfrazado de Robocop?
Ese traje que me lleva Batman es algo parecido a una coraza de acero-titanio-paladio-molibdeno-tungsteno... ese casco sin las orejicas... ¡Ése no es Batman! ¡Es Batman disfrazado de Robocop! Así que, Batman, ya puedes cantar eso de...


Protagonistas: sin palabras... sólo babas y más babas...

1. Superman.

¡Qué supermonérrimo es Superman!
Henry Cavill

O Clark Kent. O Henry Cavill.

Superman

¡Como se puede ser tannnnnnnnn mono! Ainsssssssss. No será Superman, porque Superman es Christopher Reeves, pero este advenedizo es tan... Ainsssss.

Y dice el AMQP que, al menos en la primera peli que hizo de Superman (¿y en esta también?), el traje era de lycra-elastán, es decir, que los musculitos son suyos (o del ordenador), pero no relleno.

2. Batman.

¡Madre mía qué mente tan atormentada tiene el pobrecito Batman! Ainssss, mira que en las pelis anteriores me caía mal, pero... qué penica da... Ni una sonrisa... jomío.

Batman
Eso sí, ¡qué interesante se ha puesto Ben Affleck! Así brutote... ¡Qué barbaridad! No lo recordaba tan tan tan tan... Ainssssss.

Batman
Hola, no sé si soy Bruce Wayne o soy de otra peli...

Conclusión: a nosotros nos salió la entrada con mucho descuento y nos llevamos las botellitas de agua de casa, pero pagar entrada de un finde, en 3D, más chuches más algo de beber... no lo vale ni remotamente. Como peli es flojita. La acción no me pareció nada del otro jueves para ver (o no ver porque todo es taaaaan oscuro) en sala, salvo para llevarse una alegría con los buenorros que están Batman y Superman.

Para ver en casa, sí, muy recomendable.

Henry CAvill
Pues sí, yo también te veo de muy buen ver, Ben

13 de abril de 2016

Y hoy es el día de...

Por si no te has enterado, hoy (aunque igual cuando tú lo lees hoy ya no es hoy, ¡qué cosas!), 13 de abril, es el Día Internacional del Beso. Esto hace que, con todo el rigor científico posible, me pregunte si hay días mejores que otros para besar o si es algo que hay que conmemorar.

Gay
Pues, hala, ¡habrá que celebrarlo! ¿Nos damos un besuquín, chato?

Después de pensarlo unos dos segundos (no para todo soy tan rápido, no creas), me inclino a pensar que todos los días son buenos para besar. Para besar a quien quieres o a quien te plazca. Desde dar un besito en la mejilla a un niño pequeño, un beso en la frente a un abuelillo o un beso de tornillo con lengua hasta la úvula (o campanilla) al churri. Y da igual si el día es estupendo o si ha sido un día nefasto y para olvidar. Da igual si el besado está cabreado contigo (beso pacificador) o si está a partir un piñón (beso feliz, también conocido como Happy Kiss. Lo importante es que des un beso. O que te lo den, que también vale.

Kiss
A ver si llegamos a la úvula... con la lengua
Es más, soy de la opinión de que cuanto más se bese, mejor. Y no pienses que eso es una ocurrencia mía. Nada de eso, neno. Para tu información, que sepas que hay un estudio hecho por una universidad estadounidense que dice que las parejas que se besan pasados unos años de relación (digo yo que durante los primeros años también se besarían) son mejores. Entiéndase por mejores, más estables, más felices (signifique eso lo que sea para cada cual), más todo.

Beso
Que no me he olvidado de vosotros... ainss, los cuquissss

Así que, ya sabes, si ves a una pareja que después de 20 años juntos se da un morreo de quitarte el hipo, ya les puedes hacer la ola y decir que son una pareja estupenda. A lo que te respondarán que eres muy observador y que eso ya lo sabían ellos.


Y si ves a unos recién ennoviados o sencillamente a unos que se están besuqueando nada más conocerse, les puedes ilustrar, muy científicamente, y decir que si siguen así 20 años después, es que son buena pareja. Muy posiblemente te respondan que dejes de molestar con obviedades. Pero tú lo has hecho por el bien de la ciencia, en lo que se conoce como transferencia científica.

Más científico era el día de ayer, 12 de abril, que el Día de la Cosmonáutica.

Los tiempos de la Guerra Fría ya quedaron atrás y puede que el término cosmonáuta te suene raro... Veamos, para que te sitúes, alumno de la ESO, los astronáutas de Estados Unidos se llamaban astronáutas, los de la URSS se llamaban cosmonáutas. Pues bien, el primer señor (feo) que estuvo fuera de la Tierra fue el camarada Yuri Gagarin, que el 12 de abril (¡qué casualidad, el mismo día que el Día de la Cosmonáutica!) fue la primera persona en orbitar, muy soviéticamente, la Tierra.

Sonrisa
Hello, it's me! - dice Yuri luciendo sonrisa profidén
La importancia del vuelo de Gagarin han sido incontables para la ciencia. Un hito para la Humanidad, esa misma Humanidad que en el planteta Tierra está empeñado: a) en arruinarse la vida entre humanos en guerra y choriceos (¡leche, que lo que hay que hacer es besar!) y b) en arruinar el planeta con malos humos.

Además, el propio Yuri Gagarin ha tenido una importancia vital en nuestros días por dos motivos. A saber.

1. Porque en los ochenta, Yuri, visiblemente disfrazado con las mallas del traje espacial, se lanzó a conquistar la fama musical:


2. Porque tuvo una hija supersecreta llamada Polina, que fue a Eurovisión y quedó segunda:


¿Te has fijado en el guiño al Día de la Cosmonáutica en el fondo del escenario imitando el firmamento con infinitas estrellas?

Pues eso, que estos días, estamos de muchos Días de... Para que estés avisado: mañana es el Día de las Américas (de todas ellas).

En España, además, es el Día de la II República (perezón si a los políticos les da por hablar) y en Panamá se celebra el Día del Policía Panameño. ¿Pensabas que en Panamá sólo se conmemoraba el Día de la Offshore? Pues no, celebran el día del policía (panameño, ojo, no de cualquier lado)...

Kiss
Estos han juntado las celebraciones del Día del Beso y del Día del Policía (de donde sea)

Y con tantos días de... ¡a mí no me da la vida! ¡Me voy a celebrar el Día del Beso!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Pinterest