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7 de abril de 2017

La perfección

¡Vacaciones¡ Hasta el martes de Pascua. Oléeeeee. No es que las necesite en lo laboral, que este semestre es muy relajado, pero sí en lo mental: llevo una semana y media regu-mala. Recapitulando y siguiendo más o menos un orden cronológico:

Pasapalabra 1. Ya dije por aquí que iba de reserva. Ese día no grabé. Pero he vuelto, grabé y me lo pasé muy bien. En breve, en sus casas. No puedo contar mucho porque se firma un contrato, pero sí avanzo que no pasaré a la historia de la televisión, pero me sirvió para pasarlo bien y para quitarme la espinita (enorme) que me quedó de la última vez.


Pasapalabra 2. Más de Pasaplabra. ¡Qué majos los famosos que me tocaron en el equipo! Fele Martínez y Elena Ballesteros (momento de confesión, la confundí con Alba Carrillo cuando la vi; casi me da un soponcio). Además de majos, muy eficientes, que me dieron muuuchos segundos.


Como volví a grabar (medio minuto) otro día, coincidí con otra tanda de famosos: ¡Edurne! Lo más, de lo más. Tengo foto con ella para mis sobrinas y el AMQP. Anécdota: cuando las crías eran unas canijas (y cuando han dejado de serlo, en la boda, por ejemplo), los tres cantábamos/berreamos como posesos Amores dormidos. ¿Que por qué no enseño la foto? Porque me pidió que no la divulgase por el cambio de look antes de salir (ya ha aparecido con el nuevo look en algún sitio, pero no seré yo quien incumpla su palabra). Y en Viena estuve justo antes de su Eurovisión, con el Ieeeeieeeeeooooooo (Amanecer, para las maricultas).

¡También estaba Jacqueline de la Vega! Y no me hice foto con ella... ya me vale.


Vuelta de Pasapalabra a casa. Que el AMQP te diga que veía que ese segundo día no ibas a hacer nada porque estabas más atacado que de costumbre sienta estupendamente.

Piano. En febrero empecé a ir a clase de piano en el mundo rural. Aclaro: no había tocado un piano en mi vida antes. Never ever  before. Hasta que el 30 de diciembre llegó un piano a casa para el AMQP y dije que la ocasión la pinta calva.

Al grano, que toco en nivel 0. Como en todo sitio que se precio, el conciertito para los padres de las criaturas era inevitable. Con un piano de cola Kawai precioso. Lo mío fue un desastre de principio a fin. No hay más que decir, no pasa nada. Me dio penilla por la profesora y, en lo personal, porque hubiera preferido hacerlo como me salen normalmente las dos cositas que toqué. ¿Sentiría la presión del escenario? El AMQP tocó Make you feel my love, de Adele, bastante bien, con letra incluida.


Lo malo no fue el desastre al piano, que lo fue y mucho, sino el disgusto del AMQP porque no le grabé bien con la cámara de vídeo. No fue cabreo, fue peor: decepción, falta de confianza... Entiendo una parte, pero no otra mucha parte. En fin, cada uno se toma las cosas como quiere pero creo que en este punto se equivoca bastante.

Pinchazo. La urbanización del mundo rural es muy agreste. Tan agreste que los bordillos son de granito sin pulir y tienen unos picos que son como cuchillas. Un día soleado, salía Haddoquín de camino a la estación cuando, de frente, a todo gas, aparece el camión de la basura. Haddoquín, ágil al volante, se hace a un lado, roza un bordillo y adiós a la rueda trasera derecha del Haddocar, estrenado a finales de diciembre... Llamadas al seguro, taller, etc.

Hablando con el taller, un señor de voz grave y seductora me comenta que hay que cambiar las dos ruedas traseras porque, por ley, las dos tienen que ser del mismo modelo, desgaste, etc. Haddoquín, listo como el hambre, responde que, "Eh, que el bólido es de diciembre, así que la rueda del otro lado está nuevecita; con cambiar una, ¡va que vuela, prenda!"

Error, si piensas que has burlado al destino... te equivocas. El señor de voz grave y seductora tuvo la ocurrencia de preguntar modelo y responder "Ese modelo de Michelín no se fabrica desde hace más de un año". ¡Qué putada, mi brigada! A cambiar las dos ruedas. Pastizal.

Zapatillas. Tener una hermana bien dispuesta y servicial es estupendo. Así, en general.. Hasta que te acompaña al Oukelele (en terminología de la Mamma; en inglés, outlet; en español, saldillo con descuentos) de Las Rozas. Buscaba (sin demasiado afán, el presupuesto se lo llevan las putas ruedas) algo para ponerme en verano que no fuese una bota de goma del huerto. Ni un mocasín, ni una bota de montaña, ni náuticos, ni unas menorquinas... Informal, no de boda, para salir por ahí con pantalón corto, ir al cine o donde sea.

Se hizo la luz y aparecieron unas zapatillas hipermonérrimas de verano. ¿Cómodas? No especialmente; tampoco incómodas. ¿Duraderas? Ni de coña tenían pinta de durar con una suela finita, pero tampoco las quiero para hacer una maratón. Y ahí llegó mi hermana, disparando con bala, contra las zapatillas porque no eran perfectas y desistí.

Parecidas a estas, en marrón claro

Mal hecho.

Primero, por dejarme influenciar tanto. Y esto es aplicable a mi hermana y a casi cualquiera.

Segundo, porque estuve a punto de mandarla a la mierda por pesada mil veces. Si uno logra tener un rato para ir de compras una mañana entre semana, hay que aprovechar el momento zen.

Tercero, porque no me debo hacer entender. Ni siquiera con la gente más próxima a mí.

En fin, así son las cosas.

Todo esto me lleva a pensar, mucho más seriamente de lo que piensas, en varios temas, pero en especial en uno: ¿es tan complicado entender que a veces uno no necesita o no quiere algo perfecto sino, simplemente, lo que le apetece? ¿Es necesario que sea todo perfecto? Ya sean unas zapatillas, una relación o lo que sea. ¿No está sobrevalorada la perfección?

5 comentarios :

  1. Bueno, perfección es contar con esas vacacionazas, yo he logrado juntar dos días a duras penas ( el viernes y el sabado santos, que los apuraré a fondo en una microescapada con el Sex-machine y tanto apuraré que en vez de dos van a parecernos veintidos jaja ), el resto TODOS los días a piñón...
    Sobre el resto:
    Que maja Edurne, y que pena que no puedas enseñar la foto de momento, me iba a dar como emoción verte con una celebrity, jeje...sobre el concurso, si lo has pasado re-bien y además te sacaste la dichosa espinita, ¡pues super!
    Sobre el coche...aquí un servidor no está motorizado, la bici y vale, claro que yo no vivo en un marquesado y la ciudad es pequeña, no es ta necesario como allí. Por eso estos percances automovilísticos me dan penita pero los veo como algo extraño a mi mismo...
    Sobre el piano: ¡que mérito tiene, carays! Yo ( un pequeño punto oscuro en mi expediente ) me hice por fascículos un curso de piano y teclados para aprender por que siempre he tenido la ilusión de aprender por lo menos a teclear un poco y en fin, el resultado no fue muy alentador. Por eso que tu te hayas atrevido a salir y encima a tocar ( ¡aunque no fuese una actuación perfecta! ) me parece supermeritorio, ¡sobre todo atreverse, jajaja!, yo no creo que hubiera sido capaz.
    Zapatillas, hermanas, dejarse influenciar, ¡la perfección!...la perfección está sobrevalorada y a mi también me sacan un poco de mis casillas la gente que no logra entender el que a uno le guste algo tal como es, ¡aunque no sea perfecto! y se empeñan en hacerte tragar con sus criterios de eso, de perfección... Yo creo que lo que hay que hacer es tener paciencia ( porque cuando se inmiscuyen lo hacen pensando en nuestro bien, o eso creen ellos ) decir que "vale" y en cuanto se pueda salirnos con la nuestra, jajaja.
    Pásalo muy bien Haddoquincete y ¡disfruta de la libertad!

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  2. Lo que suelo hacer cuando cambio dos ruedas y una está bien es cambiar la de repuesto, que se suelen estropear de viejas. Ahora bien, eso vale para coches que no se hayan apuntado​a la moda de poner una rueda de repuesto más pequeña que las otras cuatro o directamente quitarla.

    Sobre los consejos, eso que comentas me pasa mucho con la casa y cómo te organizas, entre otras muchas cosas. Lo que funciona es no hacer ni caso, aunque muchas veces acaban perdiendo la paciencia (su problema es).

    Un saludo.

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  3. Aprovecha las vacaciones y descansa, guapo. ¡Contiene la eñe!

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  4. La perfección está demasiado sobrevalorada porque es un tema subjetivo, algo que para mi sea perfecto para ti no tiene por qué serlo o incluso te puede parecer un error.

    En rebajas me compré una bomber plateada y un amigo cuando se lo dijo le pareció demasiado llamativa pero cuando quedamos a los días y aparecí con la bomber puesta me dijo que le gustaba mucho. Seguro que lo mismo te pasa con las zapas.

    Abrazotes.

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  5. En finssss, esta tarde, ¡contiene la eñe!

    Aunque sean poco días, ¡a disrutarlos, un-angel!
    Mañana igual ya sale la foto con Edurne en algún lado :)

    Sasto, David, mejor no hacer caso a esas cosas. Cosa rara, el Haddocar tiene rueda de repuesto decente. He guardado la otra por si a una de las delanteras no cambiadas le da por irse contra un bordillo.

    Mochito, également!

    ¡Plateada! Too much para mí. ¡Buena Semana Santa, Christian!

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